Eugenia Jiménez
19 de junio de 2013 / 12:34 p.m.

México  • Organizaciones sociales, religiosas, así como políticos y académicos integrantes de la coalición República Laica denunciarán las graves violaciones al Estado laico por parte de funcionarios públicos y de partidos políticos ante la Secretaría de Gobernación, por lo que demandarán la renuncia de la alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes Cervantes, así como a los ediles de Guadalupe, César Garza Villarreal, y el del Juárez, Rodolfo Ambriz, entre otros funcionarios.

En conferencia de prensa, la diputada María de los ÁngelesMoreno afirmó que “no queremos iglesias metidas en la política, ni entidades religiosas dirigiendo cuestiones públicas”.

“No queremos ir para atrás”, pues mencionó que México es un paíslaico donde se respeta la libertad religiosa.

El actuar de funcionarios públicos, como el de la alcaldesa de Monterrey, así como de sus homólogos de Guadalupe y Juárez, y los gobernadores de Chihuahua y Veracruz, que consagraron sus entidades a entes religiosos, violentan el Estado laico, reiteró.

Para Arturo Farela, presidente de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélica, los funcionarios públicos que han hecho expresiones religiosas lucran con fines políticos.

En conferencia de prensa, dijo que esas acciones debilitan al Estado mexicano, y pidió que los congresos estatales intervengan para sancionar las faltas a la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público.

Además de una sanción, consideró que los funcionarios deben dar una disculpa pública.

“Como vienen tiempos electorales, entonces es una forma de manipular o de lucrar a favor de sus partidos políticos o de los proyectos personales que se tengan, porque quién no nos dice que la presidenta municipal de Monterrey en un futuro cercano no sea la candidata de su partido a gobernadora, y como Jesucristo es el dios de evangélicos y católicos, es fácil entender que tendría el apoyo de los evangélicos y católicos”, dijo.

El sábado 8 de junio, en un evento público denominado Monterrey Ora, ostentando la investidura de alcaldesa y a unos metros del Palacio de Monterrey, Margarita Arellanes entregó la ciudad “a Jesucristo” y lo declaró “máxima autoridad del municipio”. El acto fue organizado por la Alianza de Pastores de Monterrey.