3 de febrero de 2013 / 12:53 a.m.

Higueras • El daño ecológico que representa una pedrera en la Sierra de Picachos no se limita sólo al aspecto visual, sino a la amenaza de que varias especies de flora y fauna desaparezcan, y a una afectación en la salud de los habitantes de por lo menos cuatro municipios, por el polvo que despediría.

El ecologista José Castillo explicó a los simpatizantes de la Asociación Ecológica Sierra de Picachos A.C., que un negocio de ese tipo destruye todo en unos diez kilómetros a la redonda de donde se ubica. Esto significa, que no habrá animales ni plantas cerca.

"Unos diez kilómetros a la redonda empieza a desaparecer todo, porque las plantas se ven afectadas por el polvo que las cubre y que evita que tengan sus procesos naturales, como la fotosíntesis".

Pero ese polvo sigue viajando y va a llegar a Higueras, Marín, Doctor González e incluso Zuazua, porque aunque no se vean, las partículas de polvo siguen suspendidas en el aire, y viajan por kilómetros.

Con una alta concentración de polvo como la que habrá en la pedrera, dijo el especialista, es indudable que provocará problemas de salud, sobre todo males respiratorios.

"Me preguntan que cómo se siente una planta cuando queda llena de polvo, es muy fácil saberlo, cúbranse las vías respiratorias e intenten tomar aire. Es lo mismo que siente una planta", explicó ante un nutrido grupo de personas que se reunieron en el Parque Ecológico La Laguna, en jurisdicción de Higueras y que sería uno de los principales afectados.

Las afectaciones no siempre se ven en el corto plazo, explicó el especialista, pues deben pasar por lo menos unos 20 años para que se perciban.

En un entorno como la Sierra de Picachos los primeros en desaparecer serán los grandes carnívoros, en este caso, pumas y osos negros.

"En un ecosistema, todos los seres vivos dependen de otros. Las termitas, por ejemplo, son excelentes productoras de fertilizante, y contribuyen a que la flora crezca. A lo mejor en casa no las queremos, pero en el bosque, son excelentes. Y serían de las primeras especies que desaparecerían".

Si falta hierba, los animales herbívoros escasearán, y luego los carnívoros, que corren doble riesgo porque sin alimento tienden a acercarse a las zonas habitadas, donde son muertos por la gente, ante el peligro que representan.

Son efectos colaterales de la contaminación que provocará la pedrera si se instala en la zona. Castillo enfatizó que los daños al entorno geográfico son irreversibles, como se puede ver en cerros donde han trabajado con pedreras, que visualmente quedan maltrechos, y la ecología no resurge.

"Tendrán que pasar millones de años para que se recupere", señaló.

FRANCISCO ZÚÑIGA ESQUIVEL