4 de enero de 2013 / 02:35 p.m.

 Las autoridades de Chihuahua buscan convertir al Centro de Reinserción Social número 1 en un ejemplo a escala nacional de que es posible brindar a los internos condiciones de vida de calidad que faciliten su reinserción a la sociedad.

Este penal estatal, donde mil 999 presos cumplen sus condenas o se encuentran en espera de sus sentencias, es el primer centro de reclusión fuera de Estados Unidos en obtener la certificación de la Asociación Americana de Correccionales (ACA por sus siglas en inglés), por la calidad de sus servicios e instalaciones.

MILENIO realizó un recorrido por esta cárcel, donde los internos purgan en su mayoría penas por delitos como robos lesiones, homicidios, violaciones, secuestros, y hay 19 condenados a cadena perpetua.

Parte importante para la certificación de este centro es la calidad del las instalaciones y la atención de su propio centro hospitalario, donde además los interno reciben tratamiento psicológico para ayudarlos en su procesos de reinserción social.

Luis, quien purga una condena de tres años por robo agravado, señala que las condiciones han mejorado en los dormitorios, donde ya no hay cucarachas, y que ahora es posible acceder a los talleres. Él imparte clases en la escuela del penal.

"“La convivencia es mejor porque conoces al que está al lado tuyo, tanto a la derecha como a la izquierda como al que te topas. Anteriormente no conocías, en mi caso que llevo dos años y medio, actualmente puedo decir que conozco a todos los internos por lo mismo que las condiciones son mejores en la celda, somos menos y podemos convivir mejor”", asegura.

—¿Anteriormente era peligroso cumplir una sentencia aquí?

—No que fuera peligroso, simplemente había desasosiego.

Los dormitorios, divididos entre aquellos que ya han recibido una sentencia y los que aún la esperan, lucen limpios.

Las autoridades del penal aseguran que el traslado de internos —más de 400, algunos de ellos de alta peligrosidad— a otros penales federales contribuyó en gran medida a lograr una mejor convivencia entre la población.

Además, resaltan que este penal cumplió no solo con 38 lineamientos establecidos por las normas internacionales para su certificación, sino que además se cumplieron 84 estándares no obligatorios en materia de protección, seguridad, orden, cuidado médico, programas de actividades, justicia, administración y gestión.

Las nuevas condiciones del lugar hicieron posible que durante el recorrido realizado por MILENIO, Gerardo Macías Rodríguez, jefe de Innovación y Estadística de la Fiscalía Especializada de Penas y Medidas Judiciales de Chihuahua, ofreciera una entrevista en plena área de convivencia de los internos.

Muy cerca de ahí, los dormitorios, que han sido remodelados y ordenados, lucen todavía en su exterior las huellas de enfrentamientos anteriores.

Los agujeros dejados por las balas disparadas en enfrentamientos registrados hace más de dos años, hacen más evidente que la situación en el penal es distinta luego de las medidas tomadas para la certificación.

"“Para los internos es importante porque ellos pueden tener mayor seguridad en su convivencia diaria dentro del Centro de Reinserción Social. Tienen oportunidades de capacitación, de educación, de trabajo, tienen condiciones de higiene mucho mejores, tienen acceso a servicios médicos también de buena calidad. Tienen alimentos de mejor calidad, programas de protección"”, asegura Macías Rodríguez.

—¿Será entonces este es un centro penitenciario modelo en el país?

—Yo creo que sí. El Centro Estatal Número Uno en Chihuahua es un centro modelo es un centro que goza de una disciplina muy por encima del nivel de otros centros penitenciarios.

José Carlos Beltrán Vega, médico del penal, indica que en el hospital se cuenta con un laboratorio de primer nivel que tiene todos los estudios básicos para control y seguimiento de los pacientes hipertensos, diabéticos y con sida.

Además, atienden a internos de otras cárceles más los ingresos de urgencia, lo cual da un total de mil 200 servicios al mes

 — DANIEL VENEGAS