6 de marzo de 2013 / 04:04 p.m.

Monterrey.- Fue su penúltima hora de vida. El exitoso empresario, que una semana atrás había concluido con buenos dividendos su gestión como diputado local panista, con estrecha relación con el alcalde electo Ugo Ruiz, y con altas probabilidades de integrarse al gabinete de la alcaldesa regiomontana estaba allí, sólo en la habitación de un motel de paso.

Era la mañana del 7 de septiembre de 2012. La renta del austero y húmedo cuarto fue de 350 pesos, que pagó al llegar.

El motel Pedregal se localiza en una parte estratégica para el sigilo, en la avenida Las Pedreras número 4 mil 500 en la colonia Villas del Obispo, de Monterrey, sin vecinos a los lados ni al frente, por lo que el inmueble cumple su papel de estancia clandestina, de paso.

Hernán Belden Elizondo llegó allí poco después de las 11:00. La hora previa la pasó en el Centro de Especialidades Médicas San Francisco, en la colonia Loma Larga, de 9:55 a 10:55.

Enseguida, a bordo de su camioneta blindada, se fue al motel. La hipótesis policial, es que alguien lo citó allí.

Unos dos minutos después de las 11:00 el ingeniero Industrial y de Sistemas, con maestría en Dirección de Empresas, de 45 años, penetraba en la cochera de la habitación, accionó el switch para bajar la cortina y ascendió por los 14 escalones que separan al zaguán de la alcoba.

La habitación es sobria. Alfombra en color beige, cama matrimonial con edredón en color ladrillo, una pequeña mesa tubular de vidrio y dos pequeños sillones de salón en color melón.

Fue su penúltima hora de vida. Allí, en esa soledad encapsulada en la habitación de vaho rancio y atmósfera furtiva.

¿Quién lo citó? ¿Por qué allí? ¿Sabría que su final estaba cerca? ¿Por qué habrían de matarlo?

Belden estuvo allí alrededor de 20 minutos, en aquella habitación a media luz desde la cual, corriendo la cortina, se ve San Pedro y su montaña, su cuna, su entorno.

Y así como entró, el ex diputado salió, solo, a bordo de su camioneta.

La Procuraduría establece que poco después de salir del motel, alrededor de las 11:30 horas, Belden fue interceptado por sus victimarios, quienes lo llevan en medio de un convoy al parque ecológico La Huasteca, donde lo matan mediante golpes contusos en la cabeza.

De esto hace seis meses, pero como al principio, del móvil y de los asesinos, nada se sabe… sólo lo que hizo en su penúltima y última hora de vida.

ALEJANDRO SALAS