Francisco Zúñiga 
18 de julio de 2013 / 01:52 a.m.

 

Monterrey.- • Por fin, Omar, el pequeñito recién operado de un tumor cerebral en la cabeza, viajó a Torreón, donde estará más cerca de su familia.

Fue toda una odisea lograrlo, pero al final, todo tuvo un final feliz, y el pequeño de diez años, originario de un pueblito de Mazapil, Zacatecas, fue trasladado a la ciudad coahuilense en una ambulancia de la Cruz Verde.

No fue fácil, porque ya en la ambulancia, en el Hospital Universitario le notificaron a la madre, Inocencia Vázquez Guevara, que tenía un adeudo de un millón de pesos, por la atención médica que recibió Omar.

Si la pobre mujer no tenía para pagar nueve mil pesos de la ambulancia, menos un millón de pesos.

Afortunadamente, el DIF de Monterrey intercedió, gestionó lo necesario y se logró que el Seguro Popular Catastrófico se hiciera cargo de los gastos médicos.Lo demás, el traslado a Torreón, corrió por cuenta del Municipio de Monterrey.

“La vedad es que se empezó a estancar el caso, uno de esos casos que vale la pena ayudar, porque la gente hacer el esfuerzo para que se le tome en cuenta”, dijo el presidente del DIF Regiomontano, Roberto Garza.

Inocencia Vázquez había pedido varias veces que se le apoyara para que su niño fuera trasladado a Torreón, pues aquella ciudad queda más cerca de Matamoros, Zacatecas, donde tiene familia.

Sin embargo, su clamor no había sido escuchado, y aunque salió a la calle a pedir ayuda, buscando reunir los nueve mil pesos que le cobraban por el traslado, simplemente nadie le creyó, y no pudo reunir casi nada.

Sin embargo, su clamor finalmente se escuchó a través de Milenio, y en engranaje comenzó a funcionar para que el niño pudiera viajar a estar en un lugar más cerca de su casa.

Roberto Garza mencionó que la Cruz Verde de Monterrey aportó la ambulancia para que el niño fuera trasladado sin costo alguno, y el DIF intervino para solucionar los problemas que se presentaron.

“No era sólo tener la ambulancia, hubo que conseguir que lo recibieran allá, porque en el hospital del IMSS no querían recibirlo, y ahora estamos buscando que se le canalice alguna ayuda allá, para que pueda solventar los gastos necesarios”.

De origen humilde, Inocencia Vázquez tenía que dormir en el mismo hospital, y apenas salía unas horas, volvía para no dejar solo a su hijo.

“A veces no tenemos ni para un bote de agua, menos los nueve mil pesos que nos piden para llevar al niño”, dijo en una de las entrevistas.

Finalmente, el DIF de Monterrey se hizo cargo, y Omar y su madre viajaron a Torreón, Coahuila.

Aún no es el final de la historia, porque el niño sigue mal y aún ocupa muchas cosas, pero al menos por ahora, todo va bien.