6 de octubre de 2013 / 04:38 a.m.

Con el número 61 en la espalda, ilusión en la mirada y el ánimo a tope, así recuerda Rubén Omar Romano a Oribe Peralta minutos antes del debut del Cepillo en Primera División.

El entrenador argentino mandó llamar al delantero segundos después de que Adolfo Bautista acercara a Morelia en un encuentro en el que los purépechas perdían ante América (2-1), al 85' del partido, para indicarle que ingresaría por Mario Ruiz, buscando la profundidad de Monarcas. Era el Clausura 2003.

"Le dije que entrara y disfrutara del juego, que no se preocupara por el marcador, que hiciera lo que había hecho en los entrenamientos. Oribe me miró serio. Siempre ha asumido de la manera más profesional su carrera. Uno se da cuenta quién va a pasar a la historia en los instantes antes de que un futbolista debute; supe que Peralta haría cosas importantes cuando entró a la cancha", comentó el timonel sudamericano, quien le brindó sus primeros minutos al hoy atacante de la selección mexicana.

Oribe Peralta pasó de Monarcas a León. En el Bajío consiguió el título del Clausura 2004 en la Liga de Ascenso (antes llamada Primera A), pero su escuadra perdió la serie decisiva para militar en el máximo circuito mexicano, ante Dorados.

Sin embargo, para Miguel Herrera, las acciones de Peralta con los Esmeraldas no pasaron desapercibidas. El ahora estratega del América incorporó al Cepillo a la plantilla del Monterrey para el Torneo Apertura 2004. Los números le dieron la razón a la apuesta del Piojo: Oribe encajó de la mejor manera en La Pandilla, marcando cuatro tantos en sus primeros diez cotejos como elemento rayado.

"Desde que lo vi con el León me quedó claro que era un tipo diferente, que necesitaba ir de a poco, pero que le urgía estar en un club como Monterrey. Oribe es una persona sencilla y profesional, sus cifras lo reflejan. Ha hecho una carrera digna y repleta de éxitos. Me alegra saber que hoy es el primer responsable en el ataque de la selección", destacó Herrera Aguirre.

QUIERE MÁS

El camino no ha sido sencillo, pero sí bien labrado. Después de su paso por Monterrey, Oribe Peralta llegó a Santos en 2006, se fue cedido a Jaguares por un año en 2009, volvió a la Laguna (2010) y ahí se afianzó como un inamovible, un infaltable en el once titular, además de ser uno de los consentidos de la afición verdiblanca, donde en los últimos años se ha convertido en todo un ídolo.

El '9' ha conquistado tres títulos de Liga —dos en Primera División, ambos con Santos, y una en el Ascenso (León)—, y aunque ahora también es un futbolista protagónico en las listas del cuadro tricolor con miras al siguiente Mundial, el Cepillo tiene una meta máxima que quiere cumplir con la escuadra de Víctor Manuel Vucetich.

"Los 300 partidos son un logro, de niño solo soñaba con jugar en Primera División y ahora tener tantos partidos es importante; ahora lo disfruto más que cuando era niño. Siempre trato de superar lo que he hecho antes y de trabajar para bien del equipo.

Mis metas son seguir en Santos y ser campeón lo más pronto posible; y por supuesto, dentro de mis metas está calificar al Mundial con México y, a largo plazo, jugarlo, eso sería cumplir mi más grande sueño", señaló Peralta Morones.

Rubén Guerrero