25 de junio de 2013 / 11:24 p.m.

Monterrey.-  • El periodismo escrito se encuentra en una verdadera revolución hacia su interior. Las redacciones de los grandes medios experimentan cambios cada vez más radicales ante la llegada, primero de Internet, después las redes sociales y la inmediatez de los mensajes breves a través de Twitter.

Esta vorágine no nos permite pensar bien. Se piensa que las cosas deberán de hacerse de tal o cual forma, para luego darnos cuenta que por ahí no va.Soy la responsable de asegurarme que los alumnos que estudian Periodismo salgan al mundo laboral con las herramientas necesarias para enfrenarse a esta revolución mediática.

Mi labor consiste en revisar las asignaturas que deberá incluir el plan de estudios de la Carrera de Periodismo mínimo cada 5 años, pero casi siempre es en menos tiempo. Así que esta pregunta que todos los editores, reporteros y analistas se hacen me la hago yo también, diariamente desde mi postura como académica.

Para mi particular punto de vista, el camino es la especialización. El periodista que sale al mundo laboral debe tener una cultura general rica, debe haber leído libros, novelas, cuentos, noticias, artículos. Eso es la base.

Pero también deberá saber para qué es bueno, qué temáticas le apasionan (¿la política?, ¿la moda?, ¿la música?, ¿la salud?, ¿las finanzas?). También deberá identificar en qué medio se desenvuelve mejor (¿en la radio?, ¿en la televisión?, ¿en Internet?, ¿en los medios impresos?). Y algo muy importante también, deberá identificar para qué no lo es (si es tímido para hablar en público, o si su fuerte es precisamente la facilidad de palabra o bien le gusta estar inmerso en la riqueza del texto escrito).

La respuesta a estas preguntas le marcarán el camino hacia esa especialización. Y debe avocarse a ello desde el aula, en su lectura diaria, en sus prácticas profesionales.Hoy por hoy, al leer los diarios nacionales me doy cuenta que siguen cubriendo notas generales, para todos y para nadie en particular. No veo esa intencionalidad de hacer que el periódico impreso modifique sus contenidos y se haga experto en ciertas temáticas. Cada medio debería elegir sus áreas de ‘expertise’. Es importante definir nichos, tal como lo ha hecho la televisión de paga.

Hace varios años, leí un periódico en España que enfocaba gran parte de su contenido hacia el periodismo de divulgación científica. Me pareció interesantísimo. Había notas generales sí, pero las páginas centrales, el corazón del periódico, se había concentrado en notas muy bien escritas sobre temas de salud, con un tono fresco, hasta divertido.

Además de la forma interesante en que estaban escritos los artículos, había buenas noticias. No sólo catástrofes, conflictos o derrumbes financieros.

Se podría decir que el medio se enfocaba hacia un periodismo de innovación, con información útil para los lectores y que dejaba un buen sabor de boca.

Creo que hacia allá deberíamos enfocar nuestros esfuerzos. En lo que a la Academia concierne, debemos formar periodistas especializados que puedan dar un extra los lectores. Periodistas jóvenes que manejan con gran soltura las redes sociales y que en conjunto con los periodistas de experiencia puedan hacer equipo para cubrir mejor y a mayor profundidad temáticas que interesan a los ciudadanos utilizando todos los medios posibles para una mejor penetración del mensaje.

Pero habría que depurar la variedad de temas que en la que los medios se harán especialistas. De tal manera que verdaderamente sean los líderes en esas áreas.

Esta especialización traería por consecuencia una publicidad más enfocada hacia el mercado meta. Los anunciantes no sólo compran un espacio en un medio, en realidad están comprando el prestigio y la credibilidad que ese medio ha creado a través de los años. Compran un intangible que ha costado mucho construir a base de investigación, de fuentes confiables, de un balance y respeto por la audiencia.

Si un periódico se vuelve el líder en ciertas temáticas y se vuelve experto, por ejemplo, en política internacional, o en la problemática migratoria, o en los asuntos que conciernen a la población indígena, etc., ayudaría a que la publicidad que va dirigida a sectores cuyo interés recae en estos grandes temas, llegara más fácilmente a los consumidores potenciales.

En fin, como lo dije en un principio, estamos en medio de una revolución y el camino correcto nadie lo sabe. Pero lo que sí es cierto es que hay que empezar a actuar.

- ANA CECILIA TORRES