EFE
24 de noviembre de 2013 / 08:03 p.m.

Medellín.- El periodista mexicano Alejandro Almazán, ganador del Premio Gabriel García Márquez en la categoría de Crónica y Reportaje, confió en que este reconocimiento le proteja "de alguna manera" frente a las mafias del narcotráfico y pueda seguir ejerciendo su profesión."No es lo mismo que maten a un periodista local que a Almazán; dirían: 'mataron a un García Márquez'. La Fundación diría algo, se preguntarían porqué. De todas formas no garantiza nada, si quieren hacerme algo lo harían igual", confesó en una entrevista con Efe en Medellín (Colombia), donde recibió esta semana el premio.La Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) premió al mexicano por el trabajo "Desde La Laguna", en el que relata los efectos en la población de una guerra que enfrenta desde 2005 a Los Zetas y el Cartel de Sinaloa en "un territorio en el que lo único que próspera es la muerte", en los estados de Coahuila y Durango."Esa guerra ha obligado a la gente a cambiar su vida, nunca se había visto que en un hospital llegaran sicarios a rematar, había tres funerarias y hoy hay quince, la gente paga 'derecho de piso', una cuota para que los narcotraficantes les protejan. Y sobre todo hay muchos desaparecidos, matan a gente a diestro y siniestro".Con estas palabras Almazán relató la violencia extrema que se vive en La Laguna, lugar que "había estado bajo el control del Cartel de Sinaloa hasta que llegaron Los Zetas".El trabajo lo comenzó dos meses antes de viajar a la zona: "llamo a colegas, amigos, les explico qué quiero hacer, me dicen conozco a menganito o fulanito, pasa el tiempo, me dicen si o no. Voy armando una red de informantes y una vez tengo todo amarrado, voy"."Lo hice de lunes a domingo, parece poco tiempo pero para mi fue una eternidad. Un día es muy largo allá", dijo este periodista que vive en la "burbuja", como llama a la capital mexicana.En esos lugares, prosiguió, "la mayoría son halcones, vigilantes; el botones del hotel, el de la gasolinera, el vendedor de dulces pueden trabajar para el cartel o simplemente vigilan quien entra y quien sale. Mientas más te exhibas más peligro corres"."Yo he recibido amenazas, he aprendido a la mala, he cometido errores, una vez una fuente se la puse a unos colegas y abusaron, entonces terminaron matando a la fuente; por eso necesito amarrar las fuentes, hacerlo rápido y ciao", aseveró.Almazán ha llegado a registrarse en ciudades como Durango hasta en dos hoteles con nombre falso para terminar hospedado en la casa de un amigo, nunca responde llamadas de números desconocidos, sabe que los sicarios controlan las listas de pasajeros que llegan en avión.Este periodista independiente y especializado en narcotráfico, además de recoger testimonios de las víctimas, contacta con narcotraficantes y sicarios que le sirven de guías para hacer sus reportajes que terminan publicados en la revista Gatopardo, donde se difundió "Desde La Laguna", o el diario Milenio.Su experiencia le hace repudiar la guerra, pero al tiempo entiende el problema; y es que Alejandro lo ha vivido de cerca, creció en un barrio muy peligroso de la capital, desde niño vio como "la gente usa el miedo para imponerse"."Los narcos, los sicarios, imponen ese miedo mediático, suben vídeos a youtube de gente despedazada, cuanta más violencia hay más miedo hacia ellos", relató, para insistir en que todo ello es consecuencia de una falta de Estado.En el caso de La Laguna, una tierra que tiempo atrás era rica en agua, pero las empresas productoras de leche acabaron con ese bien, "la economía se fue abajo, a los gobiernos estatales no les importó y la única mano de obra fue el narcotráfico"."El Estado no tiene política social, educativa, económica, cultural y los narcotraficantes lo sustituyen, son los que pavimentan calles, llevan luz, construyen escuelas, iglesias, regalan juguetes el Día de Reyes y hacen una gran fiesta en Navidad", manifestó.Y a ello se suman los intereses del propio Estado en el negocio del narcotráfico. Según Almazán, "los gobiernos siempre han apoyado al Cartel de Sinaloa, desde los años 70 del siglo pasado, cuando lo creó el PRI (Partido Revolucionario Institucional)".Luego los presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón lo soportaron, "de ahí la fuga del Chapo Guzmán"."Todo es una membrana, los de Sinaloa han estado apoyados por los gringos, por la DEA, por los gobiernos de México. Desde Fox pasaban cosas muy terribles, Calderón mantuvo el apoyo, hoy (con Enrique Peña Nieto) no cambia nada, solo en los medios"."Peña Nieto trae una nueva narrativa, estamos en paz, no hay desaparecidos, no se están matando en esta guerra. La verdad es que hay más muertos y desaparecidos que en los últimos meses de Calderón", afirmó con rotundidad.Alejandro Almazán vive en Ciudad de México solo con su perro, y tiene algo muy claro: "si tuviera un hijo dejaría esto para siempre".