28 de enero de 2013 / 02:43 p.m.

Debido a que no hubo suficiente convocatoria para realizar el acto planeado, el derribamiento de la garita de Janos, convocado por el activista Julián Le Baron y organizaciones del noroeste de Chihuahua, se convirtió en un bloqueo con tierra, un cerco de alambre del paso aduanal y permitieron el paso libre.

Unas 150 personas acudieron a la convocatoria para derribar la garita instalada hace 18 años en el kilómetro 236 de la carretera Juárez–Nuevo Casas Grandes, a la que miles de ciudadanos de esa zona de Chihuahua se oponen porque acusan a los agentes aduanales de cobrarles sobornos.

El plan era derribar las instalaciones —hasta un ejidatario de Janos llevó su tractor para realizar el trabajo—, pero cambió el plan.

"“Esto no es un desafío ni una falta de respeto”", dijo. "“Me dijeron que derribar la garita era una mala estrategia, pero la estrategia fue que se reconozca que se necesita todo este pelotón de militares y aduanales…Tampoco somos vándalos ni criminales”".

Los manifestantes —ejidatarios, comerciantes, constructores, amas de casa de Nuevo Casas Grandes, Janos, Colonia Dublán, colonia Juárez, entre otras regiones—, esperaban el apoyo de 14 presidentes municipales que, el año pasado, exigieron al gobierno federal el retiro de la garita; también se preveía la asistencia de legisladores locales que han apoyado esta exigencia Y no llegaban.

Le Baron decidió empezar la protesta y convocó a formar una delegación para anunciar a los funcionarios de la aduana que bloquearían la garita donde, según habitantes de esta zona, los agentes cobran sobornos de por lo menos 200 pesos por dejar pasar mercancía. Por este paso, que enfrenta 50 demandas ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Chihuahua, cruzan al menos 2 mil vehículos al día.

"“Necesitamos resolver este problema de la garita en Janos por la vía de los hechos. Hemos apelado a todas las instancias institucionales y no hemos tenido una respuesta favorable. Vamos a pedirles que queremos que se retiren, que dejen de violentar garantías constitucionales de los chihuahuenses:”"

Los manifestantes acompañaron a la delegación para hablar con el administrador de la aduana, Gerardo Muñoz, a quien Le Baron le explicó que la protesta era por las violaciones a las garantías constitucionales de los chihuahuenses.

Luego, retiraron los conos que marcaban el acceso a la garita y con ello, el paso de vehículos quedó libre. Era la una de la tarde. Y los demás no llegaban. ""No vino la gente. Los convocamos y la gente no vino. Está cabrón”", le comentó Julián a uno de sus compañeros.

Empezaron los reclamos. Habitantes de la comunidad le pedían al activista que realizara acciones más drásticas. "“Piden que paremos el tráfico por dos horas, si no se queda en pura grilla!”", dijo una de las mujeres participantes.

Los reclamos se hacían ya en voz alta. El activista decidió tomar el micrófono: "“Se han planteado dos cosas: una es bloquear la carretera para que no pase nadie pero eso va totalmente en contra de lo que estamos pidiendo. Por otro lado lo que decimos es vamos a estacionar nuestros carros y que todo el tráfico pase libre y garantizamos un camino abierto donde abran paso y dejen de joder"”. La última propuesta fue la que aceptó la mayoría. La aplaudieron.

El tractor sí pudo ser utilizado. Llevó tierra hasta la entrada a la garita, para bloquear el acceso. Otros hombres colocaron un cerco de alambre para reforzar la muralla. Centenares de automovilistas hacían sonar el claxon de sus automóviles, camiones y tráileres para solidarizarse con la manifestación.

"“De Gobernación del estado les hablaron para que no nos apoyaran. Mucha gente le faltó porque los presidentes municipales no quieren estar peleados con el gobernador"”, señaló Carlos Chávez, líder agrícola y quien hace 10 años encabezó la toma de la garita de Janos durante tres meses.

Y Le Baron atribuyó la falta de asistencia al miedo de la gente ante la inseguridad o alguna acción de las autoridades, aunque no dejó de lado que hubo alcaldes que lo llamaron para decirle que este lunes, el gobernador César Duarte le daría una cita para discutir el tema: "“Claro que sí hubo presión. Los alcaldes dijeron que el lunes querían estar con nosotros…Yo creo que es muy triste que no den la cara por la sociedad, pero no sé cuáles son sus motivos y no los juzgo"”.

Al final, después de seis horas de bloqueo, una treintena de manifestantes se quedó para colocar una manta en la que se leía “salvoconducto”, como forma de explicar a los automovilistas que podían pasar sin problemas junto a la garita.

"“La seguimos queriendo derribar y ofrecemos mano de obra, pero tampoco queremos destruir"”, concluyó Le Baron.

— ADRIANA ESTHELA FLORES