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20 de julio de 2013 / 04:44 p.m.

Ciudad de México • Según el Índice de Discriminación Salarial 2012 las mujeres que trabajan ganan en promedio cinco por ciento menos que los hombres, a pesar de que el 40 por ciento de los hogares mexicanos dependen del ingreso de personas del sexo femenino.

Recientemente, la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), Lorena Cruz Sánchez, manifestó la necesidad de incrementar las precepciones de este sector de la población a fin de lograr la igualdad salarial.

A su vez, el subsecretario de Egresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Fernando Galindo Favela, coincidió hace unas semanas con la necesidad de aumentar, cuando menos, en cinco por ciento las percepciones de las mujeres.

Al participar en el Seminario de Política Pública y Presupuesto Público con Perspectiva de Género en la Cámara de Diputados, el funcionario admitió que México es el cuarto país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con menorparticipación laboral femenina.

"La tasa de participación de mujeres en alguna actividad económica remunerada, es apenas mayor a cuatro de cada 10; por cada cuatro mujeres económicamente activas existen más de siete hombres trabajando y recibiendo una remuneración por su actividad, por lo que las políticas sectoriales deben facilitar la transición de las mujeres a actividades más productivas y de mayor remuneración", refirió.

Tanto Cruz Sánchez como Galindo Favela recordaron que el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2013-2018 obliga a reducir las brechas de género, y a impulsar la participación de las mujeres en el sector emprendedor, eliminando obstáculos que impiden su plena participación en actividades económicas remuneradas, desarrollando productos, servicios y esquemas financieros.

México cuenta con un marco normativo amplio en materia de equidad e igualdad que, sin embargo, en términos generales no se cumple.

El artículo I constitucional, párrafo tercero, expresa: "Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las capacidades diferentes, la condición social, las condiciones de salud, las religiones, opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas".

Además, el país cuenta actualmente con una política de Estado en contra de la discriminación que, como sociedad, traducido en reformas constitucionales a favor de las mujeres, grupos indígenas y otros sectores vulnerables.

Por ejemplo, Ley Federal para Prevenir y Eliminar la discriminación, la cual garantiza el derecho constitucional de cada mexicana y mexicano a vivir con equidad de trato e igualdad de oportunidades.

Esta ley define la discriminación como toda distinción exclusión o restricción que se hace con base en el origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidad, condición social o económica, condiciones de salud, embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra, que tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades de las personas.

De igual forma, organismos de ámbito internacional como ONU-Mujeres, Organización Internacional del Trabajo y la Unión Europea, han denunciando la discriminación salarial de las mujeres y han llamado la atención a los Estados para que apliquen medidas para superar la brecha salarial.

La normativa a escala global, en materias de igualdad entre mujeres y hombres y no discriminación por razón de sexo, insta a adoptar medidas, atendiendo a las múltiples dimensiones sobre las que se conforma esta práctica discriminatoria, pero situando la prioridad de las actuaciones en el ámbito de las relaciones laborales, el empleo, las políticas de igualdad, la negociación colectiva y el diálogo social.

En ese sentido, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), presentó la publicación "Mujeres y hombres en México 2012". Por su contenido, esta publicación contribuye al conocimiento de la situación socioeconómica y demográfica de las mujeres y los hombres.

Los datos provienen de una amplia gama de fuentes que incluyen censos de población y vivienda; encuestas en hogares como la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT).

Asimismo, de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) y la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH); además de registros administrativos sobre estadísticas sociales y vitales.