20 de noviembre de 2013 / 09:15 a.m.

Después de una fase previa con puntaje perfecto, incluidas victorias como visitante en El Salvador y Costa Rica, todo parecía indicar que la Selección Mexicana tendría un camino a Brasil 2014 relativamente sencillo. Algunos directivos pensaron que, inclusive, se llegaría calificado a la cita mundialista antes del viaje a la Copa Confederaciones. El inicio del Hexagonal parecía estar encaminado para que se continuara por el camino del triunfo, pues el rival en turno era Jamaica que tenía la difícil misión de visitar el majestuoso Estadio Azteca.

México comenzó dubitativo y, aunque parezca inimaginable, la escuadra caribeña estuvo más cerca de llevarse el triunfo, pero gracias a su poca certeza frente al marco y algunas atajadas sobresalientes de Jesús Corona el marcador concluyó con un 0-0 en aquella noche del 6 de febrero.

Llegó marzo y con ello el Tri tenía una dura visita en Honduras, México mostró una cara muy diferente respecto a su anterior cotejo y, al minuto 60, se imponía con un cómodo 0-2 en San Pedro Sula con goles de Javier 'Chicharito' Hernández, aunque su suerte cambió en un abrir y cerrar de ojos porque Bengston y Costly en cinco minutos borraron la ventaja azteca. Al final el punto sabía a poco.

Días después llegaba la oportunidad de conseguir la primera victoria del Hexagonal frente al acérrimo rival, la escuadra estadounidense. El partido fue de muy pocas opciones de gol y Estados Unidos salió ileso de territorio mexicano con un aburrido 0-0.

Junio apareció y con ello la esperanza de mejorar la imagen dada hasta el momento. El Tricolor afrontaba 3 duelos de vital importancia para continuar con su sueño mundialista. La primera parada fue en Jamaica, México se impuso a pesar de un juego poco vistoso gracias a un cabezazo de Aldo de Nigris por 0-1. Cuando menos se sumaba de a tres.

México parecía enderezar la eliminatoria pero en su visita a Panamá sembró más dudas por su poca creación de oportunidades y la historia se repetía con un nuevo 0-0. El Azteca era la última parada, antes de viajar a su compromiso en la Copa Confederaciones, el rival era Costa Rica al cual ya había vencido dos veces en la fase previa. Al final del partido, la misma historia que a lo largo del Hexagonal, el encuentro culminó empatado sin goles. México seguía sin ideas a la ofensiva y lo único rescatable dentro de la crisis era que en defensa seguía con la meta invicta, lo que le permitía sumar aunque sea de a puntito por partido.

La pesadilla continuaba, al igual que el ciclo de José Manuel de la Torre que contó con horas extra al mando de la selección. México comenzó ganando y jugando con cierta mejoría respecto a sus encuentros pasados, al final de la noche, el cuento de terror se consumó y Honduras ganó 1-2 en una nueva versión del 'Aztecazo', razón por la cual Chepo dejó de ser el técnico nacional. Luis Fernando Tena se hizo cargo del paquete y no pudo revertir la situación, Estados Unidos venció 2-0 a México que se salvó de una goleada y se encontraba al borde de la eliminación.

Al banquillo, llegaba Víctor Manuel Vucetich con la encomienda de ganar los últimos dos partidos de la eliminatoria para tener oportunidad de calificar de manera directa a la cita mundialista o, en el más desalentador escenario, el repechaje. De nuevo, se vislumbraba una metamorfosis dentro del Tri, el cambio parecía funcionar y México ganaba 1 a 0 al descanso frente a Panamá, el problema era su falta de contundencia frente al marco canalero, incluido un penal fallado por Javier Hernández que dejaba con opciones a Panamá que logró un empate a 10 minutos del final y silenciaba al Coloso de Santa Úrsula.

Estaba claro, México no merecía ir al Mundial al no poder ni siquiera conseguir un triunfo como local. Raúl Jiménez no quería que la historia se escribiera de esa forma y con una soberbia chilena le otorgó una valiosa victoria 2-1 al Tricolor, que lo mantenía de manera milagrosa con posibilidades de calificar de manera directa.

La visita a Costa Rica dejó claro que México fue una caricatura durante el Hexagonal y bajó de la nube a la selección azteca con un 2-1 favorable a los ticos que inclusive salió barato. México terminó dependiendo de una Panamá sin los recursos suficientes para materializar su sueño mundialista, pero aún más de Estados Unidos que en tiempo de compensación revirtió una desventaja de 2-1 para convertirla en un 2-3 para demostrarle a México quién es el gigante de la Concacaf.

EDUARDO ESPINOSA