30 de abril de 2013 / 01:19 p.m.

El titular de la Procuraduría General de la República (PGR), Jesús Murillo Karam, remitió al Senado su plan de trabajo y anunció una reestructuración a fondo en la institución.

En un diagnóstico de la PGR asegura que ésta enfrenta un “círculo perverso”, con desvíos, ineficiencias, impunidad y corrupción, heredado de administraciones anteriores, lo que requiere acciones estratégicas para reorientar sus acciones.

Murillo expuso que la dependencia actúo durante años “por intuición”, pues no tenía soporte conceptual que originara una política pública definida y explícita, evaluable y transparente.

Agrega que hoy la procuraduría es más una dependencia de carácter meramente reactivo, que atiende los problemas de coyuntura y no responde a una visión estratégica.

""El único orden era el que imponían las urgencias de operación coyuntural. La PGR da la impresión de ir siempre atrás de los problemas que debe resolver"", indicó el procurador general.

En el documento entregado al Senado se señala que en sexenios pasados hubo desvíos y deficiencias importantes en los manuales de operación, discrecionalidad y una maraña de estructuras y relaciones intrainstitucionales que derivaron en un círculo perverso y ""la ausencia de una visión estratégica en la gobernanza de la PGR"".

Murillo Karam dijo haber encontrado una PGR con relaciones entre niveles jerárquicos “difusas”, con direcciones generales adjuntas, direcciones de área, subdirecciones, departamentos y plazas operativas que reportaban directamente a los titulares de los dos primeros niveles.

También se señala que los procesos internos expresan solo circuitos fragmentados y parcelados que impiden el flujo y uso correcto de la información.

""“Hay, por tanto, concentraciones indebidas en algunas áreas, mientras otras adolecen de criterios que les fijen rumbo dentro de la institución. La fragmentación y parcelación constituye, a un tiempo, causa y efecto de la proliferación de plazas sin orden ni concierto.

""Esta maraña de estructuras y relaciones intrainstitucionales produjo incentivos para que las áreas de alto nivel actuaran aisladamente unas de otras"", señaló el funcionario federal.

Añadió que los titulares de cada una tenían autoridad para determinar el uso y destino de las plazas, salvo los casos que reservados al titular de la dependencia, y para modificar procedimientos internos sin documentarlos ni actualizarlos.

Precisó que la discrecionalidad en la disposición de plazas y la determinación de procedimientos alimentó el “caprichoso acomodo” de los tramos de mando, lo que generó ""un círculo perverso que sumaba a los problemas operativos de la institución, estructuras que pretendía suplir a las ya existentes, pero que resultaban ineficaces, de las que simplemente se desconfiaba"".

Por ello propuso la creación de unidades regionales, especialización de los agentes del Ministerio Públicos y hacer más eficientes los recursos, mediante un sistema de indicadores que permita transparentar la acción, evaluar resultados y rendir cuentas del quehacer de la PGR.

 — ANGÉLICA MERCADO