5 de noviembre de 2013 / 11:14 p.m.

Escobedo.- Desde el domingo el cuerpo del señor Cornelio Marmolejo Vega se encuentra en un cuarto de su vivienda de la colonia Provileón en el municipio de Escobedo, ya que sus familiares no han tenido dinero para darle cristiana sepultura.

El hombre de 57 años de edad falleció hace ya más de 48 horas derivado de los ataques epilépticos que sufría.

Sin embargo por la falta de recursos económicos sus únicos dos hijos no han podido llevarlo a su última morada, pues tienen que pagar 9 mil 650 pesos de los servicios funerarios y simplemente no hay dinero, debido a que desde hace unas semanas se quedaron sin empleo por lo que piden el apoyo de la comunidad.

Incluso tampoco tenían el terreno en algún cementerio, no obstante el municipio les consiguió uno, pero no pudo apoyarlos con el pago de la funeraria y ahora tienen hasta este miércoles para pagar, ya que de lo contrario van a quitarles el ataúd en el que se encuentra el cuerpo de su padre

“Lo que ocupo básicamente es el ataúd y la carrosa, porque estamos en banca rota, estamos queridísimos y hemos recibido apoyo de vecinos quienes nos han dado de comer porque no tenemos nada de dinero y ahí tenemos a papá, por no poder darle cristiana sepultura me siento mal, no tengo fuerzas estoy realmente decaído y queremos que alguien nos apoye”, expresó Víctor Alonso Marmolejo, hijo del señor Cornelio.

“Los comentan en el DIF que no nos pueden ayudar porque no son proveedores de ellos y nosotros, nosotros queremos llegar con la funeraria contratada para decirles que no tenemos dinero porque de lo contrario mañana (hoy) van a llevarse el ataúd, no hemos pagado nada”, dijo Amalia Marmolejo, hermana del fallecido.

La familia se encuentra desesperada, sobre todo Víctor Alonso  y Juan Carlos, pues aunado de ya no contar con su madre y ahora su padre, sienten impotencia de no tener dinero para darle el último adiós.

Este martes algunos familiares salieron a botear para ver si conseguían más recursos, incluso fue colocado un bote arriba del féretro.

Marilú Oviedo