14 de febrero de 2013 / 03:13 p.m.

Monterrey • Érvey Cuéllar Adame, vocero de la Asociación Protectora de la Sierra de Picachos, indicó que las autoridades ambientales deben averiguar si efectivamente el Tecnológico de Monterrey avaló el estudio realizado por la empresa Matrimar.

“Porque aparece su logotipo (del Tec) de manera mucho muy pequeña, como que no precisamente está respaldada por la firma. Y sería interesante, mucho muy importante, como una comunicación real y trasparente hacia la ciudadanía”, expresó el integrante del organismo no gubernamental.

Cuéllar Adame recalcó la importancia de atender los estudios de impacto ambiental, antes de afectar a los habitantes del municipio de Higueras y de comunidades vecinas, por la instalación de una pedrera.

“"(Es necesario) poner la vida antes, poner la salud pública antes, poner la subsistencia del medioambiente, la cuestión ecológica y la cuestión también hidrológica del estado de Nuevo León"”, aseveró.

Aunque existe el presunto aval de algunas autoridades ambientales a nivel federal, aún falta que el estado, por medio de la Secretaría de Desarrollo Sustentable, autorice la colocación de la planta extractora de piedra en la Sierra de Picachos.

“"El estado hará consciencia de esta parte de aquí. Que no se trata aquí de generar unas cuantas manos de obra ocupacionales, en esa pedrera, sino que se trata de valorar esto que te estoy comentando de la salud pública, del medioambiente"”, puntualizó Cuéllar.

A principios de semana la empresa Matrimar anunció que, de aprobarse la instalación de la pedrera, esta no causaría molestias a la población de Higueras.

Lo anterior al afirmar, basado en un estudio presuntamente avalado por el Tecnológico de Monterrey, que la tecnología de punta que utilizarían en la planta, garantizaría un blindaje a prueba de polvo y emisiones.

Dicha versión la dio ante este medio el gerente de operaciones de la citada compañía, César Nadir Salazar Magallanes, quien además comentó que dicha tecnología inofensiva es utilizada desde hace 20 años en la mina de Cerralvo.

AGUSTÍN MARTÍNEZ