26 de junio de 2013 / 08:02 p.m.

La pasión por el futbol en Brasil es enorme, sin embargo, la necesidad de tener una vida mejor supera esta afición, por ello los habitantes de esta ciudad no desean la Copa del Mundo en 2014 si antes no existe una inversión adecuada en todos los programas sociales.

Las manifestaciones multitudinarias que se han registrado en más de 80 ciudades del país comenzaron con el rechazo en Sao Paulo al aumento del transporte público, hasta llegar a demandar mejores condiciones en salud, así como el esclarecimiento de los gastos que ha hecho el gobierno para la justa mundialista.

Marcelo, un taxista que tiene más de 10 años circulando por todo Río de Janeiro, advirtió que no quiere que la Copa del Mundo se realice en su país, futbolero por excelencia.

"Lo que debe hacer el gobierno es invertir primero en la salud, en los hospitales, en doctores, antes de gastar en los estadios que la mayoría de los brasileños no van a disfrutar porque los boletos serán muy caros", atajó.

Consideró que los cinco pactos que anunció la presidenta Dilma Rousseff, entre los que están mejoras a la educación, salud, transporte y una Reforma Política, no funcionará porque lo hizo ya muy tarde.

"Fue un acto de desesperación cuando se dio cuenta que la gente ya se había unido. Es como cuando insultas a alguien y después quieres ofrecer disculpas, eso ya no vale porque el acto está hecho", puntualizó.

Explicó que la imagen de la presidenta está en picada, y no sólo la de ella, sino la del ex presidente Luis Inácio Lula da Silva, a quien consideró esta atrás de la silla del poder.

"(La jefa de Estado) Dilma ya está desprestigiada, y Lula (da Silva) también porque aquí en Brasil todos pensamos que él es el que maneja realmente la política y ha cometido muchos errores", sentenció.

Notimex