21 de abril de 2014 / 03:20 p.m.

 

Cuenta el chiste: “¿Qué crees? ¡Tengo pie de atleta!.. ¡Pues ya nada más te falta el cuerpo!” El verdadero pie de atleta no es nada simpático y afecta a cualquier persona, sin importar su género o su nivel de actividad física, según refiere la Dra. Julieta Ruiz, de la Fundación Mexicana para la Dermatología.

“Se le conoce comúnmente como pie de atleta porque es una infección que se transmite rápidamente en lugares húmedos y cálidos, como vestidores y baños de vapor donde un deportista podría bañarse”, dice la doctora.

El pie de atleta o tiña podal es una infección causada por hongos que se presenta principalmente en los dedos de los pies, pero también puede invadir las palmas y los entrededos de las manos.

Es la más común de las infecciones de la piel producidas por hongos. Según la especialista, “3 de cada 10 adultos en nuestro país la padece en algún momento”. El riesgo de presentarla se incrementa si:

•          Los pies permanecen húmedos durante periodos prolongados.

•          Se suda mucho.

•          Existe una lesión menor en las uñas o en la piel.

Síntomas y molestias

La piel agrietada, en escamas y que se desprende entre los dedos de los pies o en los lados del pie son los síntomas más comunes de la tiña podal. También pueden presentarse:

•          Piel roja y con picazón

•          Ardor o escozor

•          Ampollas que supuran o forman costra

•          Mal olor

Si el hongo del pie atleta se disemina hacia las uñas, pueden presentar decoloración, engrosamiento o incluso desmoronarse. Aunque quizá el mayor peligro de la infección por hongos dermatofitos (que se alimentan de piel), que originan el pie de atleta, son otras infecciones micóticas de la dermis que pueden aparecer junto con el pie de atleta como dermatofitosis (que afectan cualquier zona lampiña del cuerpo) y tiña crural (infección que afecta las ingles).

Para vivir sin pie de atleta

Hay muchas cremas, polvos o pastillas contra el pie de atleta que se venden sin receta y que controlan la infección. Generalmente contienen clotrimazol, miconazol, tolnaftato o el más reciente y eficaz de ellos, la terbinafina, sustancia activa de Silka Medic, que también es efectiva contra la tiña crural. Estos medicamentos tienen que seguir aplicándose durante una a dos semanas después de que la infección desapareció, para evitar que reaparezca.

Estos tips de la Fundación Mexicana para la Dermatología son de utilidad para evitar contagiarse de la popular tinea pedis (su nombre científico en latín):

Lavarse bien los pies con jabón y agua. Secar el área completamente y con mucho cuidado entre los dedos. Hay que tratar de hacerlo al menos dos veces al día.

Usar calcetines limpios de algodón y cambiarlos, al igual que los zapatos, lo más frecuentemente posible para mantener los pies secos.

Evite caminar descalzo: use sandalias para la ducha.

Reduzca la transpiración con polvos de talco.

Lleve calzado ligero y ventilado.

“Si el pie de atleta no mejora en dos a cuatro semanas o reaparece con frecuencia, acuda al médico. Los antibióticos pueden ser necesarios para tratar infecciones bacterianas que se presentan por el rascado”, recomienda el portal de orientación médica Medline Plus.

Cuándo ir al médico

Aunque en general el pie de atleta se soluciona sin problemas, si la parte afectada del cuerpo está hinchada y caliente al tacto, especialmente si tiene líneas rojas, pueden ser signos de una posible infección bacteriana. Otras señales de alarma son la pus, secreción y fiebre. En estos casos hay que contactar con un profesional de la salud.

También es importante acudir con su especialista, si el paciente padece de diabetes o un sistema inmunológico debilitado y presenta pie de atleta; tal vez requiera cuidados extras.

Y los síntomas del pie de atleta no desaparecen al cabo de dos a cuatro semanas de cuidados personales, es igualmente necesario consultar con un dermatólogo, el especialista sabrá por dónde seguir el tratamiento en estos casos. Una recomendación: nunca es bueno automedicarse si el pie de atleta se ha complicado con otro tipo de infección.

Esta infección por hongos no es exclusiva de los deportistas. Si no tenemos cuerpo de atleta, ¿para qué queremos nada más el pie?