5 de diciembre de 2013 / 03:45 p.m.

Los bosques de pinos de las montañas de Nuevo León podrían estar afectados por el gusano descortezador, un milimétrico insecto capaz de matar un gigantesco árbol en menos de un mes. Hay dos causas probables: la primera: la sequía que asolo durante tres años al Estado, y la segunda, la aparente apatía oficial.

Unas doce mil hectáreas, algo así la extensión que formarían 85 parques Fundidora juntos, estarían afectados por esa plaga, según una declaración vertida en septiembre por Jaime Villa Saltillo, gerente de Sanidad Forestal de la Comisión Nacional Forestal. Pero para un experto consultado por el Grupo Multimedios, esa cifra podría ser muy conservadora.

José Cabrían Tovar, biólogo especializado en parasicología forestal, realizo un recorrido en la zona boscosa entre las comunidades de San Isidro y La Peñita, a cinco kilómetros de Laguna de Sánchez, en Santiago, Nuevo León. Extensos manchones rojos en los bosques señalan la zona infestada por la plaga. Estas fueron sus conclusiones:

El gusano descortezador en realidad no es un gusano, sino un escarabajo, que en su etapa de larva, cuando  mide aproximadamente un tercio de milímetro, es cuando ataca a los árboles.

Son obvias las razones por las que se le conoce como gusano descortezador.

Las formas para controlar las plagas son derribar los árboles muertos y esparcir químicos especiales en el entorno. Sin embargo, hay una iniciativa para tratar de encontrar métodos menos agresivos contra el medio ambiente: el uso de pájaros carpinteros.

El proyecto, patrocinado por particulares, contempla establecer criaderos de estas aves para ser liberadas en las zonas proclives al ataque del descortezador. Es eso, o la acción inmediata de las autoridades que hasta ahora no parecen mostrar resultados. Así lo indican los enrojecidas copas de los pinos, que como viruela, se extienden en los bosques de Nuevo León.

Con información de Joel Sampayo Clímaco.