23 de febrero de 2013 / 07:44 p.m.

Estado de México • Isidro Pastor Medrano está de vuelta. Admite un exilio político voluntario luego de su intento fallido de imponerse como candidato a la gubernatura del Estado de México como sucesor de Arturo Montiel. “A nadie debe espantar que en política hay normas no escritas en las que a uno lo llevan al repliegue o a ser proactivo, y decidí replegarme”.

Asegura que no tiene adversarios políticos ni es un hombre resentido, “porque el político que alberga resentimientos es un político muerto. No sé los demás, pero yo hago política por gusto y los problemas que se presentan no me espantan, no me arredran. No soy un valentón, pero un servidor público siempre debe estar preparado para todo tipo de problemas”, alega el ex presidente del PRI mexiquense.

Afirma que no tiene pendientes con el presidente Enrique Peña Nieto y éste tampoco con él. Se define como un hombre pragmático, incluyente y un inconforme permanente, quien se desempeñará por “el momento” al frente de la Secretaría de Desarrollo Metropolitano de manera “apartidista”.

Se muestra entusiasmado por el regreso “a casa” con el papel que le toca representar, como titular de la secretaría por encargo del gobernador Eruviel Ávila Villegas, y dispuesto a trazar puentes para una mayor coordinación entre entidades metropolitanas.

“No es lo mismo trabajar en tierra ajena en política que en su casa”, aegura. Rodeado siempre por la polémica y a veces por el escándalo, parece haber superado sus diferencias con sus correligionarios.

—¿Cómo se define a sí mismo?

—Soy un inconforme permanente, no dudo de la vida, prefiero ser cartesiano, usar la vida como método, como René Descartes. Efectivamente, mi paso por la política no ha sido plana, pero siempre de manera bien intencionada, tratando de hacer algo. Creo firmemente en la justicia social.

“Cuando el gobernador me invitó, platicamos sobre el tema de justicia social y la problemática del estado como la entidad más poblada del país, y la necesidad de dar respuesta al área metropolitana del valle de México y de Toluca”.

El exilio

Sobre su intención de suceder a Arturo Montiel, Isidro Pastor admite que después de la lucha por la candidatura aceptó su retiro de la política sin saber si era definitivo. Por fortuna fue temporal, de casi ocho años, señala.

“Hay ciclos en la política, y como dirigente del partido, con resultados positivos, me quise retirar un tiempo. Por supuesto que el político siempre busca estar activo, pero si no hay condiciones, uno debe optar por echarse para atrás. Decidí replegarme, fui paciente y espere la oportunidad.

—¿Tiene adversarios políticos?

—Ninguno. No sé los demás, pero hago política por gusto, y los problemas que se presentan no me espantan. No soy un valentón. La convivencia humana genera muchos tipos de problemas. Aquel político que guarda rencores, es un político muerto.

“ Si en mi trayecto político como presidente de la Cámara local, como diputado, como presidente del PRI, lastimé a alguien, fue de manera involuntaria. Siempre tratando de buscar los mejores resultados”.

Hoy, su principal preocupación es dar una nueva ruta en materia de coordinación regional y atacar algunos de los principales problemas metropolitanos: la inseguridad, el medio ambiente y el rezago en infraestructura urbana.

ANA SALAZAR