14 de abril de 2013 / 02:27 p.m.

Monterrey • Ya lo dice el proverbio mexicano: 'La tercera es la vencida', y así le sucedió a un coahuilense, quien ayer consiguió ‘escapar’ de este mundo, pues perdió la vida tras prenderse fuego como una tea humana.

La Procuraduría general de Justicia identificó al hoy occiso como Raúl Ángel Amador García, de 30 años de edad, quien el pasado 5 de abril fue internado en el Hospital de Zona número 21 del Seguro Social.

La autoridad estatal reveló que después de ocho días de agonía, el coahuilense perdió la batalla contra la muerte debido a los severos daños que sufrió su cuerpo tras prenderse fuego.

Por medio de los datos que recopiló el delegado del Ministerio Público, se supo que Amador García había estado atentado con su vida desde que tenía 18 años de edad, cuando por primera vez trató de terminar con su existencia.

Además, trascendió que a la edad de 25 años, el coahuilense de nuevo intentó suicidarse, pero también falló en su acción porque sus familiares evitaron el mortal desenlace.

Sin embargo, el pasado 5 de abril los presuntos problemas familiares lo volvieron a deprimir y hurgó en su mente un plan para lograr escapar por la ‘puerta falsa’ del suicidio.

En esa ocasión, según los documentos anexados por el Ministerio Público, Amador García se roció de gasolina y enseguida se prendió fuego, lo cual no pudo ser evitado por su familia.

Con la urgencia del caso fue enviado a un hospital de Coahuila, pero debido a la gravedad de las lesiones fue trasladado de inmediato a Monterrey, concretamente al Hospital de Zona número 21 del IMSS.

Sin embargo, ayer a media mañana la PGJ informó sobre el deceso del coahuilense debido a complicaciones que se generaron a causa de las graves quemaduras que presentaba en la mayor parte del cuerpo.

Y como dice ese viejo adagio popular: 'La tercera es la vencida', y así le ocurrió al joven coahuilense, quien en su tercer intento por 'arrancarse' la vida ayer los consiguió de una manera atroz.

El agente del Ministerio Público en turno se encargó de dar fe del lamentable deceso y después ordenó el traslado del cuerpo a la morgue del hospital Universitario, donde le practicarán la autopsia que marca la ley.

 MARCO A. ZAMORA