5 de abril de 2013 / 04:00 p.m.

Monterrey  • Una situación de emergencia es la que ha desatado la sequía que azota a la región noreste desde hace años.

Las siete presas que abastecen del vital líquido para el consumohumano a Nuevo León y Tamaulipas registran apenas un millón 159 mil 430 milímetros cúbicos, mientras que su capacidad ordinaria es de 3 millones 659 mil 985, es decir, hay menos de una tercera parte del agua que debieran tener estos almacenamientos.

El parámetro más común para la ciudadanía, que es la presa de La Boca, se encuentra a poco más de la mitad de su capacidad, es decir, cuenta actualmente con 21 mil 040 milímetros cúbicos de agua, cuando su capacidad ordinaria es de 39 mil 490 milímetros cúbicos.

En tanto que la presa principal de Nuevo León, la del Cuchillo, que abastece a la zona metropolitana, y que se supone garantizaría el abasto hasta 2015, pero que finalmente no será así, cuenta actualmente con 260 mil 453 milímetros cúbicos, mientras que su capacidad es de 1 millón 123 mil 143, es decir, que tiene alrededor de una cuarta parte de su capacidad.

En cuanto al estado de Coahuila, la presa Venustiano Carranza tiene una capacidad ordinaria de 1 millón 312 mil 857 milímetros cúbicos, y hoy en su dramática situación tiene 343 mil 661.

El caso de Nuevo León podría considerarse más dramático dado su constante crecimiento poblacional.

Para combatir este problema, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto y el gobernador del estado, Rodrigo Medina de la Cruz anunciaron en diciembre pasado el arranque del proyecto acuífero Monterrey VI, que consiste en traer agua del río Pánuco, en Veracruz, mediante la construcción de un acueducto con una inversión de 14 mil millones de pesos, que también aportaría el vital líquido a parte de Tamaulipas.

La obra estaría concluida en 2015, sin embargo, no se garantiza el almacenamiento actual para esas fechas.

También pega al turismo

Los principales parajes naturales donde el agua cumple una misión importante están siendo afectados por esta sequía.

La muy conocida Cola de Caballo apenas y luce algunos hilos de agua que caen, mientras que la presa Rodrigo Gómez –La Boca-, está ligeramente arriba de la mitad de su capacidad.

El desabasto en esta presa llegó al grado de que se han formado islotes, algunos visibles y otros no tanto, por lo que ya se han presentado ligeros accidentes por parte de quienes conducen lanchas al impactarse con esos montículos de tierra provocados por la falta de agua.

RICARDO ALANÍS