Francisco Zúñiga
15 de junio de 2013 / 11:37 p.m.

 

Monterrey.-  • En el último día previo al festejo del Día del Padre, las tiendas no lucían tan llenas, se podía encontrar casi cualquier artículo para caballero que se buscara, y en general, la gente caminaba muy tranquila por las zonas comerciales, sin angustia de no encontrar algo.

De hecho, muchos no buscaban nada.

Los hermanos Jorge y José Carlos Peña Madrazo andaban por la Plaza Comercial Morelos, con su mamá.

En lo que menos pensaban, era en comprar un regalo, porque a sus escasos años, no es dinero lo que sobra en sus bolsillos.

"No, no pienso regalarle nada, sí, sí lo quiero a mi papá, pero no sé".En cambio, José Carlos fue más específico.

"No sé, es que no tengo dinero, y no puedo pedirle a mi papá, porque no me da, no creo que me dé, ya sé cómo es".

Aunque los niños se quejan de sus padres, porque no les dan dinero, o los regañan, o les regatean los permisos, esos papás no deben ser tan malos, pues de todas maneras, piensan en regalarles algo.

Pero hay que reconocerlo. El día del padre no le llega al de la Madre ni a los impuestos.

Mientras el 10 de mayo las tiendas lucen abarrotadas de gente los días previos, y vacías de mercancía los días siguientes, el tercer domingo de junio podría pasar casi inadvertido para los comerciantes, que de todas maneras lanzan algunas promociones aisladas.

Y así se vio la tarde del sábado, cuando mamás e hijos salieron a la calle a buscar algo para comprarle al jefe de la familia.

Es que a final de cuentas, aunque sea el festejado, el que tiene que vaciar la cartera para comprar sus regalos, regularmente es el papa.

Muchos prefieren quedarse en casa, a esperar que los hijos crezcan para que los inviten a comer a un restaurante ese día.

De hecho, mientras el 10 de mayo los restauranteros duplican la afluencia a sus negocios por la gente que lleva sus mamás a comer, el Día del Padre, es casi como un domingo normal.

Mario Cantú González, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac), señal que históricamente las ventas aumentan en un 18 por ciento en el día del padre.

Atribuye esto a que muchas familias optan por el festejo en casa, con carne asada y fiestas familiares, y no salen a restaurante, como sucede con las mamas, en que las llevan para que no trabajen en la cocina.