25 de enero de 2013 / 02:24 p.m.

 En una sociedad cada vez más inclinada hacia la igualdad de género, los galardones que dividen a actores y actrices en dos bandos huelen a un mohoso anacronismo, pero en competencias intelectuales o artísticas, ¿debería el género importar del todo?

"“Ni que se necesitara fuerza física"”, dijo Gloria Steinem secamente sobre los requisitos para la actuación.

Etiquetar por separado a actores y actrices es una tradición que está perdiendo partidarios en la industria. Las actrices a menudo responden a la distinción llamándose a sí mismas “actores”, poniéndose a la par de sus contrapartes masculinos.

Después de todo, las acomodadoras hace mucho no se ven en las salas de cine. Y funcionarios de la defensa dijeron el miércoles que el Pentágono levantará la prohibición de poner mujeres en combate.

El Sindicato de Actores de Hollywood (SAG, por sus siglas en inglés), que este domingo entregará sus premios, se acerca a la neutralidad con un trofeo apodado El Actor, aunque reparte premios por separado a hombres y mujeres.

Eso entreabre la puerta, pero solo un poquito. Terminen de abrirla y la majestuosa actuación de Daniel Day-Lewis en Lincoln competirá con el agudo trabajo de Jessica Chastain en Zero DarkThirty.

“Esa es una gran idea”, dijo Mark Andrews, escritor y director de la cinta animada Brave. “Al final del día, todos contamos historias, y no creo que el género sea un factor decisivo mayor cuando definimos un personaje”, añadió.

En todos los demás campos premiados del cine, como dirección, guion y cinematografía, hombres y mujeres compiten por un mismo reconocimiento, expresó Andrews.

Eso puede ser progreso en teoría, pero no en la práctica, dice Sally Field, nominada a los premios SAG y al Oscar a la Mejor Actriz de Reparto por su trabajo en Lincoln y ganadora de dos Premios de la Academia.

“"Si lo hacen no verán a ninguna actriz en el escenario"”, advirtió. "“¡El porcentaje de papeles favorece tanto a los actores! Así ha sido siempre"”. Con lo que coincidió Naomi Watts, nominada al SAG y Oscar como Mejor Actriz por The Impossible.

"“Existe tanta competencia en la vida real y sí creo que somos diferentes.

"“Sí, debemos ser capaces de tener las mismas cosas tanto como sea posible... (pero) la vida ya es una batalla y hay tantos papeles maravillosos escritos para hombres. Las mujeres están definitivamente en desventaja cuando se trata de volumen”", dijo.

La rapera Nicki Minaj, quien está considerando incursionar en el mundo de la actuación, tiene una opinión al respecto.

“"Uno ve a todas esas divas tan hermosas entre el público, y todas quieren ser la ganadora.Es entretenimiento"”, dijo.

Anne Hathaway, en la contienda de los premios SAG y Oscar a la Mejor Actriz de Reparto porLos miserables, considera que el tema de la división de género es "“una pregunta genial merecedora de un debate genial”".

"“¿Puedo concebir un mundo en el que la actuación se convierte en un concepto sin género? Absolutamente. ¿Creo que es algo que pueda ocurrir pronto? No"”.

Como apuntó Fields, el reto fundamental es que las mujeres obtienen papeles con menos sustancia que los hombres. Irónicamente, esto se tapa con una paridad artificial cada año en las ceremonias de premios. Cinco mujeres compiten, cinco hombres compiten, dos ganadores son coronados.

Entonces, ¿cuál es el problema? Una rápida revisión de números aclara el panorama: las mujeres representaron cerca de un tercio de los personajes de las cien películas más lucrativas de 2011, según el Centro para el Estudio de las Mujeres en la Televisión y el Cine de la Universidad Estatal de San Diego.

Esto, pese al hecho de que las mujeres conforman poco más de la mitad de la población estadunidense y, de acuerdo con investigaciones previas del centro, el hallazgo no es anormal.

En este contexto, la líder feminista Steinem ve una razón legítima para mantener categorías de premios separadas. Las ceremonias de premios rutinariamente intentan agregar categorías que atraigan más celebridades, no menos, para incrementar el atractivo del espectáculo y disfrazar así el trato desigual de las mujeres en la industria.

AP