1 de septiembre de 2013 / 07:18 p.m.

Gareth Bale se convierte en el primer futbolista galés que defiende los colores del Real Madrid en toda su historia, y el decimotercer británico, el sexto que puede dejar su huella en el fútbol moderno tras Laurence Cunningham, Steve McManaman, Michael Owen, Jonathan Woodgate y David Beckham.

Los primeros británicos que formaron parte del Real Madrid fueron en los años de su creación, cuando el fútbol aún no era profesional. Nombres como Stampher, Arthur Johnson, Charles Wallace, Lindsey, Linney y Wickerstaff participaron en una época en la que el fútbol había entrado en España gracias a los británicos.

Más adelante, en 1948, aterrizó en el Real Madrid un centrocampista escocés, Watson, que tan solo disputó un partido oficial de blanco.

Jugadores británicos que fueron dejando páginas brillantes en la historia del club comenzaron en 1979 con Cunningham, la 'perla negra', que por un tiempo fue el fichaje más caro del Real Madrid. Rápido, encarando siempre a rivales y potente, sólo las lesiones le impidieron brillar más.

Hasta 1999 no volvió a llegar ningún futbolista nacido en las islas a la 'casa blanca'. Fue Steve Mcmanaman, que consiguió inscribir su nombre en días inolvidables, como cuando marcó un gol en la final de Liga de Campeones al Valencia, en la noche en la que el Real Madrid conquistaba su 'Octava' Copa de Europa.

'Macca' aceptó muy bien su rol en el equipo. Intercalaba titularidades con suplencias, pero siempre daba todo cuando tenía minutos. Se marchó con el cariño de todos y con dos Ligas de Campeones, una Copa Intercontinental, dos Ligas, dos Supercopas de España y una Supercopa de Europa.

Más efímero fue el paso de los dos siguientes británicos, Michael Owen y Woodgate. El primero fichado tras ser 'Balón de Oro' con el Liverpool, firmó trece goles pese a no tener continuidad en el equipo titular por la competencia del brasileño Ronaldo Nazario y el capitán Raúl González.

Mientras que Woodgate está sin duda entre las peores inversiones de Florentino Pérez como presidente. Pese a que se integró rápido por su facilidad con el idioma, las lesiones no le permitieron jugar más que diez partidos en dos temporadas.

El último británico que jugó en el Real Madrid lo hizo durante cuatro años, entre 2003 y 2007, fichaje 'galáctico' como David Beckham que marcó una época en 'glamour' pero dentro del terreno de juego nunca fue el jugador importante que era en el Manchester United. Dejó para el recuerdo el ejemplo de profesionalidad de un futbolista dentro y fuera de los campos, centros medidos con su pie derecho y tantos espectaculares de faltas. Se marchó tras ganar una Liga y una Supercopa de España.

EFE