7 de junio de 2013 / 02:00 p.m.

Boca del Río, Veracruz• No hay marcha atrás. La próxima semana, Boca del Río se convertirá en el primer municipio en México donde emprenderán una limpia de mendigos, malabaristas, lanzafuego, vendedores ambulantes y limpiaparabrisas en los cruceros de una de las zonas turísticas más importantes de Veracruz.

“No vamos a violentar los derechos humanos de nadie; al contrario, el espíritu de esta ley es proteger a toda la sociedad”, aseguró Anselmo Estandía Colom, presidente municipal de Boca del Río, tras las críticas de un sector de la población que calificó la nueva medida como discriminatoria.

“Los de la calle también somos ciudadanos y queremos que nos respeten. No es justo que nos quiten de aquí y no nos den empleo; necesitamos trabajar en los cruceros para sacar adelante a nuestra familia”, dijo Luis Felipe Hernández, quien se pinta la cara todos los días de payaso y realiza malabares en la zona hotelera.

En Boca del Río habitan más de 141 mil personas, de las cuales 10 mil 200 viven en condición de vulnerabilidad por falta de ingresos, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.

Las autoridades municipales afirman que el número de mendigos y limpiaparabrisas aumentó drásticamente durante los últimos meses, lo que provocó un mayor índice de inseguridad. Por tal motivo, decidieron modificar el artículo 130, fracción 4, inciso D, del reglamento del Mando de la Policía y Buen Gobierno para que cientos de indigentes ya no puedan pedir limosna ni trabajar en los semáforos a partir de la próxima semana, cuando se publique esta medida en la Gaceta Oficial.

“Con esta nueva ley nos van a obligar a delinquir. Quieren que cientos de nosotros nos dediquemos a robar y a matar para ganar dinero. Si quieren eso, entonces es lo que vamos hacer”, cuestionó José Ramón, limpiaparabrisas de la zona.

El cabildo aprobó por unanimidad, el pasado 24 de mayo, impedir que la población realice actividades económicas y pida dádivas en los cruceros por razones de seguridad pública y protección civil.

Son cuatro las causas por las que todos los integrantes del cabildo aceptaron modificar el reglamento: la primera razón fue que integrantes de la Policía Municipal y Estatal identificaron que varios presuntos limpiaparabrisas formaban parte de la delincuencia organizada.

“Se nos notificó que muchos de ellos trabajaban como halcones de los grupos delictivos que operan en la zona; ellos les informaban a sus mandos a qué hora y por dónde pasaban los convoyes del Ejército Mexicano y la Marina”, señaló Gaspar Monterrubio, regidor panista de Boca del Río.

El segundo motivo fue el narcomenudeo. “La policía se percató que muchos de los vendedores ambulantes no solo ofrecían productos ilícitos, también vendían distintos tipos de droga”, confirmó Monterrubio.

“El tercer problema que nos obligó a modificar el reglamento fue el incremento de robos en la vía pública, varios ciudadanos denunciaron que algunos limpiaparabrisas identificaban las pertenencias que cargaban los automovilistas y les informaban a los asaltantes, quienes minutos después perpetraban los robos y huían en motocicletas”, narró el regidor del PAN.

Según el alcalde, la cuarta razón para prohibir la mendicidad en los cruceros fue la explotación laboral.

“Se detectó explotación de menores, niños que son obligados por terceras personas a pedir limosna entre los autos”, comentó Estandía Colom.

Desde su aprobación, la medida generó mucha polémica. Un sector de la sociedad civil criticó al alcalde y a los regidores, a quienes acusaron de criminalizar a los grupos vulnerables del estado.

Las voces contra la medida se multiplicaron y el lunes pasado, la Comisión Estatal de Derechos Humanos le pidió al ayuntamiento los documentos de la reforma aprobada para analizar el nuevo reglamento y constatar que no se violen los derechos de los indigentes.

“Vamos a iniciar una ficha de atención para identificar cuáles son las razones que motivaron al ayuntamiento de Boca del Río a emitir esta ley, la cual vamos a revisar detenidamente para confirmar que no viole los derechos humanos de esta población vulnerable”, anticipó Abraham Hernández, delegado regional de la Comisión de Derechos Humanos en Veracruz.

“Quiero ser muy claro: más que violentar, vamos a proteger los derechos humanos de toda la población; no queremos afectar a nadie. Deseamos prevenir accidentes, robos y, lo más importante, ayudar a todas estas personas para que puedan tener un ingreso digno que les permita llevar el sustento a sus casas”, subrayó el acalde.

“No se trata de quitarlos y nada más: los vamos a auxiliar, los canalizaremos con distintas organizaciones como la Cámara Nacional de Comercio (Canaco), Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y muchas más para darles una fuente de empleo y si necesitan alguna capacitación, también se las vamos a dar”, aseguró Gaspar Monterrubio.

“Si me quitan y no me ofrecen trabajo, voy a regresar a la calle, así me encierren una y otra vez”, sentenció Luís Felipe.

MARCO ANTONIO CORONEL