23 de marzo de 2013 / 05:45 p.m.

México • El cierre, hace un año ocho meses, del único rastro que tenía el Distrito Federal, en Milpa Alta, ocasionó la aparición de rastros clandestinos en casas, bodegas, terrenos e incluso a bordo de tráileres, donde se lleva a cabo la matanza de reses, cerdos, borregos y pollos; alrededor de 3 mil animales a la semana.

“En cada casa se mata mínimo dos, tres o hasta ocho animales, pues de algo tienen que vivir” los pobladores, dice a MILENIO el presidente del Consejo de Vigilancia y Administración del Rastro Agropecuario de Milpa Alta, Enrique Rojas Moreno.

Todo ello sucede sin medidas de higiene. "“Esos animales se matan en las casas: en cualquier parte se mata para su venta al público; el cierre del rastro originó la clandestinidad. Vamos a los domicilios a comprar los animales de traspatio para vender la carne, y al no haber dónde matarlos se sacrifican en otro lugar.

"“No hay control de la carne que sale al mercado: es una cosa espantosa. ¡Está de muerte!, pues los animales pueden estar enfermos, contagiados”", afirman Jesús Vilchis Rodríguez, Artemio Pérez y Honorio González, comerciantes de animales vivos y ex trabajadores del rastro.

Imposible cuantificar los rastros clandestinos, y no solo en Milpa Alta. Para Roberto Duarte, médico veterinario de la UNAM, la existencia de estos rastros recorre todo el DF, pero principalmente las delegaciones rurales: Tláhuac, Xochimilco, Magdalena Contreras, Tlalpan, Cuajimalpa y Milpa Alta.

El máximo número de matanzas clandestinas en Milpa Alta se da jueves y viernes, pues el fin de semana es la venta de la carne.

Tan grave es que Enrique Rojas no duda en hacer una comparación: “la calle está completamente libre, igual que el narco, todo se hace afuera y nadie se da cuenta de ello”.

Según el último dato de 2003 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los rastros clandestinos en México representan 30 por ciento del total nacional.

Pero no hay quien los clausure. Dependencias federales o locales, como Sagarpa, Cofepris o la Agencia de Protección Sanitaria de la Secretaría de Salud del DF, alegan falta de personal para la verificación o que simplemente no es de su competencia.

De los mil 151 rastros que hay en el país, solo hay uno en el DF, pero está clausurado desde el 6 de julio de 2011.

El Estado de México cuenta con 41 rastros municipales, 18 privados y tres de los llamados TIF (Tipo de Certificado Federal; lo más moderno en rastros): Toluca, Ayapango y Ecatepec. De estos puntos llega la carne al DF, pero también de los rastros clandestinos.

Hubo un origen en el cierre del rastro de Milpa Alta. Vecinos que habitan en sus inmediaciones, en el Barrio de San Mateo, recuerdan que por años se quejaron de la insalubridad en ese espacio.“Los olores eran de día y noche y las moscas, ni se diga”, relata la vecina más cercana al lugar.

Otra, Susana Ramírez, explica, "“metíamos oficios y oficios y nadie hacía caso, nadie, y es que los olores impregnaban todo al interior de las casas; en la delegación, decían ‘ya vamos a ir a inspeccionar’ y nunca venían”".

FRANCISCO MEJÍA