28 de mayo de 2013 / 08:32 p.m.

México • Esta noche, el cine mexicano está de fiesta con la entrega número 55 del Premio Ariel, la cual tomará forma al interior del Palacio de Bellas Artes con un programa que, en palabras de Juan Antonio de la Riva, presidente de la Academia, promete sorpresas.

"Este año queremos que la ceremonia sea digna, sobria y que tenga toques de humor; así lo planearon Roberto Fiesco y Julián Hernández, los responsables del guión para esa noche", comentó en entrevista Juan Antonio de la Riva, presidente de la AMACC.

La lista de nominaciones la encabezan dos filmes que, desde hace tiempo, han recorrido un circuito de festivales internacionales con éxito: El premio y La vida precoz y breve de Sabina Rivas, ambas con una carga social y política digna de reflexión.

Y es que, la cinta argentina que dirigió Paula Markovitch explora la tragedia de la dictadura, a través los ojos de su pequeña protagonista; en tanto Luis Mandoki ofrece un retrato sombrío sobre la migración en la frontera sur de México.

Si bien, cinta de Mandoki cuenta con 11 nominaciones, no pelea en la terna de Mejor Película, esta categoría la dominan los filmes El premio (Paula Markovitch), La demora (Rodrigo Plá) y Los últimos cristeros (Matías Mayer).

En la lista de nominados a Mejor Dirección aparecen los mismos títulos con sus respectivos realizadores. En esta categoría sí compite Luis Mandoki, "hice esta película por mostrar un sistema de impunidad y corrupción", dijo el cineasta.

Entre las sorpresas que ofrecerá la edición 55 del Ariel, destacará la presencia de parejas que lograron permanecer en la memoria del espectador por su aparición en algunas películas: "veremos a Julissa y Oscar Chávez por Los Caifanes, a Martha Higareda y Luis Fernando Peña por Amarte Duele y Gonzalo Vega y Blanca Guerra por Knockout"; explicó el presidente de la AMACC, Juan Antonio de la Riva.

Con todo y sus dificultades, respecto al presupuesto menor al del año pasado, la entrega del Ariel dará inicio en punto de las ocho de la noche en el Palacio de Bellas Artes, recinto que por años se ha convertido en testigo fiel de la cinematografía nacional.

IVETT SALGADO