14 de abril de 2013 / 01:51 p.m.

Monterrey.- • La educación no puede encerrarse en las cuatro paredes de un aula, porque el mundo se ha vuelto tan accesible a todos, que es tiempo de empezar a trabajar en la globalización educativa, creando en el estudiante una cultura mundial, a la par de la local que hasta ahora ha recibido.

Estas conclusiones son parte de las premisas que se obtuvieron durante la mesa redonda Educación para la Globalización, donde especialistas en la materia analizaron los alcances de los nuevos sistemas educativos y cómo la tecnología ha permitido que estudiantes de lugares lejanos coincidan a través de la red.

"Antes estábamos ya globalizados en nuestro país, porque convivimos con el norte y compartíamos economía, trabajo y educación con Estados Unidos y necesitábamos estar globalizados", señalaron los panelistas.

Cuando son culturas distintas, se deben buscar los puntos de coincidencia, expresaron.

La mesa redonda Educación para la Globalización fue organizada por el Instituto Superior de Especialidades de Monterrey, organismo de reciente creación que busca dar capacitación para una educación que trascienda las reformas.

Durante un par de horas, se intercambiaron ideas y propuestas de los educadores José Ángel Alvarado Hernández, Cinthya Judith Álvarez Reyes, Noé Carmona Moreno, Carlos Dolores Moreno Zamora, Josué Alan Martínez Villarreal y Alejandra Salinas Muraira.

José Ángel Alvarado Hernández, diputado local y maestro, explicó que lo primero es aprender a comunicarse con otras culturas, lo que implica un alto grado de tolerancia.

"Hay que aprender primero a comunicarnos y eso implica aprender inglés e idiomas, tener facilidad de comunicarnos, que hay formas de comunicación distintas a las nuestras, y ser más tolerante con otras culturas, pues hay gente que piensa distinto".

Es el primer paso; se va avanzando apoyado en la tecnología, "y con esos elementos, tan simples y tan complejos, podemos preparar a los niños porque en el futuro va a estar en una cultura universal", dijo Alvarado Hernández.

FRANCISCO ZÚÑIGA ESQUIVEL