20 de julio de 2013 / 11:59 p.m.

Monterrey.- • Mientras que de algunas calles del centro de la ciudad son retirados por carecer de permiso para laborar en vía pública, decenas de comerciantes ambulantes invadieron desde hace unos días la zona del Paseo Santa Lucía con el consentimiento de la autoridad municipal.

A pesar de que no es un área para venta de productos de ningún tipo, más de 30 comerciantes fueron detectados este fin de semana ofreciendo aguas frescas, hot dogs, semillas de calabaza, algodones, juguetes y mercancía pirata, sin ser molestados por ninguna autoridad.

Tanto el viernes como el sábado se observó la presencia de los comerciantes informales y, a pesar del roce con elementos de la Policía Fuerza Civil, tampoco los uniformados les pidieron que se retiraran.

Paseantes y transeúntes que observaron la presencia de estos comerciantes consideraron que además de indebido, da mal aspecto.

"No es correcto que estén aquí, se supone que no deben de estar aquí, tan bonito que está el lugar y tanta gente que nos visita de otros estados y antes que ver los museos o el Santa Lucía, lo primero que ven es a los vendedores ambulantes. Como que la cosa no es por ahí".

"Pero yo me pregunto, ¿dónde está la gente que se encarga de retirarlos?, esos inspectores que los vemos quitando puestos de la calle, queremos verlos aquí también. Se ve muy mal, además no sabemos en qué condiciones de higiene tienen las cosas que venden, los hot dogs, las papitas con chile o las aguas frescas", dijo Magda Heredia, una madre de familia que acudió de paseo al Santa Lucía.

El Paseo Santa Lucía es una de las zonas blindadas donde el comercio informal no puede operar, para esas zonas no existe permiso para laborar.

El 11 de abril, apenas una semana después de su nombramiento, el teniente Axel Miguel Velázquez Sedas, mando de la Marina que encabeza la Dirección de Comercio de Monterrey, tuvo su primer altercado con los puesteros del primer cuadro de la ciudad.

Al mediodía de ese día arribó al corredor peatonal de Morelos e inició el desalojo de los oferentes, apoyado por inspectores y decenas de elementos de la Policía de Monterrey.

De inmediato abordó al primer comerciante y, tras revisar su papelería, le lanzó el ultimátum que repetiría en cada uno de los casi 50 puestos que retiró de la zona.

Finalmente, los retiró a todos y, tras días de protestas, ya no se les permitió reinstalarse en ese sitio.

Sin embargo, esta misma acción no se aplica en el Paseo Santa Lucía, donde cada vez son más los comerciantes ambulantes.

RICARDO ALANÍS