29 de diciembre de 2013 / 07:46 p.m.

Condenado por malas administraciones, Querétaro descendió de la Primera División del futbol mexicano, aunque la magia del dinero lo mantiene en el máximo circuito mediante la compra de la franquicia de Jaguares de Chiapas.

Aunque no era el único candidato para ir a la Liga de Ascenso, Gallos Blancos se despidió de la Liga MX un poco antes de que concluyera la campaña regular del Torneo Clausura 2013.

Fue Atlas el primero que se salvó del descenso, incluso clasificó a la liguilla, luego lo hizo Puebla, y finalmente el cuadro queretano pagó el lastre de las malas administraciones que se reflejaron en la cancha con resultados negativos.

Desde antes del inicio de ese torneo el empresario Amado Yáñez empezó a posicionarse por el club, y dados los indicios del descenso, no esperó a que el equipo se fuera a la Liga de Ascenso para iniciar las gestiones de la franquicia de Jaguares de Chiapas.

Oficialmente el equipo descendió el 3 mayo pasado, siendo su último encuentro una derrota por 2-3 ante Puebla, y 17 días después se anunció la compra de Jaguares de Chiapas para ser llevado a la capital queretana.

La adquisición significó también la serenidad en la tabla de porcentaje porque el traslado fue con todas las estadísticas para el significado del cociente, y así Gallos Blancos inició el Torneo Apertura 2013 en la posición 10 y por ende alejado de todo riesgo de ir a la Liga de Ascenso.

También la atracción de algunos jugadores y la directiva tuvo el tino de mantener a Ignacio Ambriz en la dirección técnica del nuevo plantel, al fin ya tenía una base laboral porque llegó al conjunto en la jornada seis del Torneo Clausura.

Ya en el Apertura, a partir de la jornada cinco, tras empatar 1-1 con Chiapas, que a su vez fue la franquicia del San Luis, Gallos Blancos vivió una extraordinaria competencia al llegar a seis encuentros sin conocer derrota.

Incluso su arquero Édgar Hernández impuso para el club la nueva marca de 453 minutos sin recibir gol, para superar la anterior de Miguel Becerra, de 422, establecido durante el Clausura 2007.

Ya sin la presión del descenso, el equipo finalizó la campaña regular en séptimo lugar en la clasificación general tras siete victorias, cinco empates, cinco derrotas, 20 goles marcados, 19 en contra para 26 puntos y clasificar a la liguilla.

En cuarto de final se enfrentó a un mejor equipo, sobre todo en la formación del plantel, y fue avasallado por marcador global de 6-3 por Santos Laguna, para dar fin a un año que marcó su descenso y a la vez su permanencia.

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