28 de septiembre de 2013 / 05:03 a.m.

 Durante varias semanas, Chávez trató y fracasó en sus esfuerzos por bajar de peso, culminando con varias horas en el sauna del Hotel Biltmore. Luego, el vástago de un pugilista célebre dio al fin un peso de 78,2 kilogramos (172,4 libras).

Eso significa 4,5 kg (10 libras) más de lo que originalmente esperaba pesar para su combate de regreso, contra Bryan Vera. Ese peso es casi 2,25 kg (cinco libras) superior al límite establecido en el contrato de pelea en peso supermediano, convenio que fue abandonado a inicios de esta semana cuando Chávez supo que no conseguiría el peso.

"Él trabajó para esta pelea", dijo Billy Keane, manager de Chávez; "su cuerpo simplemente no respondió".

Pero en el opulento salón de fiestas del hotel ubicado en el centro de Los Angeles, Chávez logró pesar debajo de las 173 libras pactadas en el nuevo acuerdo. Será el primer combate de Chávez luego de su emocionante derrota por decisión ante el argentino Sergio "Maravilla" Martínez hace un año.

Bajo estas circunstancias, el agotado peleador tuvo algo para celebrar, y una oportunidad para rehidratarse.

"Vengo de una derrota, y quiero mostrar a todos lo que soy capaz de hacer", dijo Chávez. "Trabajé realmente duro y espero con ansia subir al ring para mostrar a todos que estoy de regreso. Por supuesto quiero recuperar la posición que tenía antes de la derrota", agregó.

Chávez (46-1-1, con 32 nocauts) no ha peleado desde dejó tambaleante y casi derrotó a Martínez en el 12mo asalto de la primera pelea perdida en su carrera, en septiembre de 2012. El pugilista de nombre famoso y un historial lleno de adversarios poco impresionantes había finalmente logrado un asalto digno del aprecio de sus aficionados mexicanos, a pesar de que perdió de manera clara.

Luego, las cosas comenzaron a ir mal para Chávez.

Resultó positivo a consumo de marihuana, lo que le acarreó una suspensión de nueve meses y una multa muy alta. Rompió con su entrenador Freddie Roach y contrató a su padre, Julio César Chávez, quizás el mejor púgil en la historia de México.

Roach, quien desempeñó un papel importante en el repunte de Chávez hacia las contiendas de clase mundial después de varios años de vivir de su nombre, se frustró cuando su pupilo decidió entrenar en la sala de su casa alquilada y no en el gimnasio.

Bob Arum, de Top Rank, coloca con franqueza a Chávez entre los púgiles más frustrantes a quienes ha promovido.

"Si un tipo no tiene aptitud, o una aptitud mediocre y la arruina, es irritante", dijo Arum. "Pero uno no se siente de la misma manera con un tipo que tiene aptitudes extraordinarias y luego las hace papilla. Pienso que su desempeño en el combate contra Martínez, en su preparación para esa pelea, fue simplemente terrible, algo que no había experimentado nunca en mi carrera. Vi el desastre que iba a ocurrir".

AP