20 de abril de 2013 / 11:38 p.m.

Con motivo del atentado en el Maratón de Boston, la revisión a los que cruzaron la frontera de México con Estados Unidos fue más intensa, lo que provocó demoras, pese a que la afluencia de vehículos fue menor a las que se registran en temporadas altas.

A todos los vehículos sin excepción, principalmente las camionetas de pasajeros y pick up, les pasaron el espejo por abajo, medida que anteriormente era utilizada de manera aleatoria.

Además, también se elevó la cantidad de preguntas, como: ¿de dónde vienen?, ¿hacia dónde se dirigen?, ¿de cuántos días será su estancia? y ¿cuál es el motivo de su visita?, pasando por la principal: ¿a qué se dedican?

A los que hace apenas un par de semanas cruzaron la frontera, les cuestionaron si seguido visitaban la Unión Americana y si tenían familiares en las ciudades de la frontera.

A uno de los regiomontanos se le ocurrió preguntar a las autoridades a qué se debía esta exhaustiva revisión: respuesta que no obtuvo.

El encargado de autorizar su internamiento le dijo con mucha seriedad: “usted limítese a contestar lo que se le pregunta y no formule ningún cuestionamiento”, y recalcó: “¿está claro?”, pues obviamente la respuesta fue que sí.

Lo que normalmente tardaba entre cinco y seis minutos, ahora se prolongó, en algunos casos, hasta 10 y 12 minutos.

Los comentarios en el otro lado de la frontera, entre los amigos que se encuentran en los centros comerciales o en los restaurantes, fueron en el sentido del endurecimiento de la revisión.

“Pues, es obvio que todo esto es con motivo del bombazo en el maratón de Boston, pues una vez más la inseguridad en el vecino país se hizo presente”, dijo un conocido regiomontano, que inclusive tiene casa en Mission.

Al ver la grabadora en la cajuela de guantes, nos preguntó el encargado de la aduana que cuál era nuestra actividad, contestándole con la verdad.

“Por supuesto que usted no viene a trabajar, ¿o sí?”, cuestionó.

Le dijimos que acudíamos porque íbamos a comprar un medicamento que no conseguíamos en México, para ser exactos en Monterrey.

“¿Usted sabe que aquí para surtir una medicina se requiere de receta médica?, ¿la trae usted consigo?”, preguntó y la respuesta fue que sí, exige que la mostremos y se la presentamos.

“Todo está en regla, puede usted pasar, pero si va a escribir de nuestro país, hágalo bien, no se exprese mal, porque desearíamos que nos siga visitando y no lo contrario… quedó completamente claro… ¿o no?”

Y así nos internamos al estado de Texas, desde luego que hubo revisiones como hace tiempo no se hacían, en el sentido de que abran el cofre para ver el motor de la unidad.

A eso, a todo eso se debió que otra vez se generaron filas como si el cruce estuviera saturado, pero el motivo fue la revisión que fue más intensa, como aquellos días posteriores al atentado a las Torres Gemelas de Nueva York.

Víctor Salvador Canales