7 de diciembre de 2013 / 03:38 p.m.

Monterrey.- Cada vez que la temperatura disminuye, los riesgos de broncoaspiración en los bebés menores al año de edad se incrementan.

Uno de los errores más comunes es el acostarlos en medio de los dos padres, con la finalidad de darles calor. No obstante, especialistas advierten que esto conlleva un riesgo fatal.

"Es cierto, la cercanía del cuerpo humano, la cercanía, produce mucho calor, y si somos adultos cuidando a un bebé, es ideal, pero no puedo colocarlo entre un adulto y otro porque definitivamente nos quedamos dormidos y la posibilidad de que lo aplaste, le obstruya su respiración, el bebé no puede hablar, no puede decir quítate, por supuesto vienen los riesgos", indicó Alejandro Cabrera, doctor de la Cruz Verde Monterrey.

Otra falla recurrente es taparlos con cobertores muy pesados y, además, ponerles capas y capas de ropa.

Cabrera explicó que las cobijas sintéticas son ideales para que los bebés logren una temperatura comfortable, de 24 grados centígrados, y estas deben colocarse a la atura del pecho, por debajo de las axilas.

"A veces es la manera, cuando no tengo calentadores ni nada, entonces lo que vamos a hacer es ponerle cinco, seis, siete u ocho mantas. Hay que tener cuidado con eso, hay muchas mantas como decimos, con telas sintéticas, que lo harán conservar muy bien el calor y son livianas, entonces son las consideraciones", refirió.

Una recomendación adicional es que el mameluco sea completo, es decir, que cubra cabeza y manos en una sola pieza, ya que estas son el radiador del cuerpo y por ahí se fuga la mayor parte del calor obtenido.

"Se considera y se recomienda también mucho los mamelucos enterizos. ¿Cuáles son esos? Que lo que le va a cubrir la cabeza está pegado a todo el cuerpo del mameluco, y lo que le va a cubrir las manos también…el riesgo está en malas cosas, si se cae lo que cubre la cabeza, por ahí es donde pierde más calor el bebé", puntualizó el doctor Cabrera.

Bajo ninguna circunstancia se deben tener mantas o almohadas en la cuna, tampoco monos de peluche, ya que con el movimiento, estos podrían obstruir la respiración del menor y asfixiarlo.

Un tip poco conocido es que las almohadas deben ir por debajo del colchón, no bajo la cabeza del bebé, ya que esto también es un factor de riesgo.

Los menores que superan el año de edad tienen menos riesgos, pues ya están en capacidad de retirarse los objetos de la cara.

LUIS GARCÍA