31 de diciembre de 2013 / 12:17 a.m.

El día de hoy, hace un año, fue baleado el subcampeón olímpico de caminata Noé Hernández en un centro nocturno del Estado de México.

Cuando todos pensaban que había perdido la batalla por la vida, sucedió un milagro, hasta su deceso inesperado a consecuencia de un infarto cardiorrespiratorio sufrido en su domicilio, el 16 de enero del 2013.

Vianey, sobrina del "Sargento" José Pedraza y esposa del andarín que había ganado la medalla de plata, recuerda ese día como si fuera una pesadilla, el tiempo era lento y Hernández no salía de sus pensamientos.

Ella recuerda muy bien los daños que sufrió su esposo, todo lo que le había pasado: la bala de cruzo de ojo a ojo, tenía fracturada la parte frontal del cráneo y varias contusiones.

En esas horas cruciales fue operado por varios especialistas que trabajaron en contra del tiempo para sellar con placas de titanio la fuga de sangre y líquido cefalorraquídeo, reconstruir la parte frontal del cráneo por donde cruzó la bala y reacomodar el ojo que estaba fuera de su órbita.

Daniel Aceves, presidente de la Asociación de Medallistas Olímpicos de México, fue quien rindió las primeras declaraciones sobre el estado de salud del marchista, su condición de extrema gravedad y pronóstico reservado.

A pesar de todo lo sucedido, el deportista nunca se rindió y siempre estaba con la frente en alto.

Noé Hernández Valentín sobrevivió a la cirugía, pero no a su destino.

REDACCIÓN