20 de junio de 2013 / 02:10 p.m.

Zacatecas • Han pasado seis años de la muerte de El Charro de México, Antonio Aguilar, y para su esposa Flor Silvestre el dolor aún embarga su corazón.

La tarde del miércoles la familia Aguilar celebró una misma en el rancho El Soyote para conmemorar los seis años del fallecimiento del artista, a la que se dieron cita familiares y amigos.

Los primeros en llegar al rancho donde se efectuaría la celebración religiosa fueron Flor Silvestre acompañada de sus hijos Antonio Aguilar Jr., Pepe Aguilar, su esposa, así como sus tres hijos y Marcela Rubiales.

Durante la misa, a la viuda de Antonio Aguilar se le vio completamente devastada al recordar a quien fuera su compañero de toda una vida.

Al filo de las 13:50 de la tarde dio inicio la eucaristía en la que se hizo referencia a “"El Charro de México"”.

“"Sí es cierto, ya no puedo más con las emociones. Mis piernas se me doblan, por eso ya me quiero ir a descansar, ha sido un día muy activo en donde los recuerdos han estado a flor de piel. Extraño mucho a mi Antonio Aguilar.

“"Agradezco infinitamente a todos los presentes que se dieron cita para estar en este evento tan especial junto con mi maravillosa familia"”, expresó Flor Silvestre visiblemente conmovida.

Fueron tantas las emociones para Flor Silvestre que no pudo evitar sentirse mal, por lo que en más de una ocasión sus hijos trataron de confortarla.

“"Ahora lo que tengo no son problemas de salud, sólo tengo cúmulo de emociones tras recordar a mi hermoso esposo a quien amo con todo mi corazón. Él fue, es y será mi gran amor, para toda la eternidad"”, indicó la también cantante con voz pausada y entre sollozos.

Al final de la misa en honor al protagonista de cintas como Triste recuerdo, los familiares se dispusieron a visitar su tumba para dejarle algunas ofrendas, sin embargo, Silvestre se quedó a medio camino, por lo que Pepe Aguilar decidió llevarla a la camioneta que la trasladaría hasta la casa de campo en donde se hospedaron.

Durante el trayecto al vehículo, el cantante en más de una ocasión tuvo que pedir a los presentes que dejarán el paso libre.

“"Disculpen a mi mamá, pues se siente un poco mal, así que les pido que la dejen pasar para que se vaya a descansar"”, dijo Pepe Aguilar mientras llevaba a su madre de la mano.

ALBERTO SANTOS Y ÉDGAR LEAL