27 de julio de 2013 / 01:45 p.m.

 

Monterrey • El humo, el olor a ceniza y a destrucción en la planta de Ternium en el municipio de San Nicolás se ha disipado, sin embargo, el llanto, la tristeza, el recuerdo y la muerte perdura para las seis familias enlutadas, que este viernes realizaron una misa por el fallecimiento y lesiones de empleados tras la explosión del pasado lunes.

Familiares de las seis víctimas mortales y de los lesionados del percance acudieron en compañía de amigos y trabajadores de la planta Ternium a la parroquia San José Obrero, en la colonia Cuauhtémoc, a escasos metros de la zona cero, en donde hace algunos días la algarabía del terror se encontraba en su apogeo mientras cuerpos de auxilio buscaban evitar que la tragedia aumentara.

En el sitio, los familiares poco a poco fueron llegando para dar la misa con la que pretenden dar un último descanso a Pablo Liñán Montemayor, Luis Alfredo Gómez González, Martín Héctor Villarreal Almaguer, Armando Esparza Robles, Juan Antonio Llamas Rodríguez y Lucio Espíndola Esquivel.

Algunos amigos decidieron ir con el uniforme de la empresa; con ese atuendo que vistieron en compañía de las víctimas durante cada jornada.

El lugar lucía abarrotado, aunque lleno de contrastes. Poco antes de las 20:00, tiempo en que comenzaría la misa, se escuchaba alrededor del recinto la risa de cientos de familiares que celebraban la ceremonia nupcial de una joven pareja. El vestido blanco de Elena Martínez contrastaba notablemente con el negro que llevaban esposas de los fallecidos, en señal de luto.

A escasos metros de la entrada, una pared blanca de lona aguardaba que algunos de los asistentes plasmaran en un mensaje, una firma, un verso o un recuerdo. Fueron apenas 19 los mensajes que a inicio de la misa se encontraban, y de los cuales los hay desde anónimos hasta los del amigo sincero: "Continúa jugando en el cielo".

ISRAEL SANTACRUZ