25 de octubre de 2013 / 08:13 p.m.

Si ha habido un partido en el que Álvaro Arbeloa sufrió en un campo de fútbol fue en Maracaná en la final de la Copa Confederaciones y ante un futbolista con el que mañana se reencuentra, el brasileño Neymar.

Vendrán a la cabeza de Arbeloa momentos duros que le dejaron marcado y que le clavaron una espinita que desea sacarse en el Camp Nou. Fue el pasado 30 de junio en el escenario donde España quería mostrar al mundo quién era el dominador actual ante Brasil, la selección más laureada de la historia.

Y Arbeloa llegó muy justo de fuerzas al partido. Lateral derecho titular para el seleccionador español Vicente del Bosque, sabía antes de la gran final que le tocaba lidiar con el peor toro, el futbolista que había marcado el rumbo de Brasil en el campeonato.

En la víspera de la final destacaba sus virtudes en una entrevista con EFE, sorprendido de la calidad de Neymar, sobre el que tenía una imagen diferente por lo poco que llegaba a España de su estilo de juego desde su país.

"No había tenido la oportunidad de ver un partido entero suyo. Me metía en internet y veía jugadas que hacía, sus goles. Y me ha gustado bastante más de lo que pensaba. Es un jugador muy vertical que tiene salida para los dos lados, usa bien las dos piernas. No me ha parecido el típico brasileño que retiene tanto el balón como esperaba de un jugador con tanta calidad técnica. Juega muy bien a un toque, hace muchas paredes, toca y se va. Me ha parecido un grandísimo jugador", dijo en el análisis de su rival.

Lo había estudiado. Tenía claro cómo marcarle, pero en Maracaná todo salió al revés. Comenzó el partido de la peor manera posible. No se había cumplido el minuto 2 cuando Arbeloa se vio como protagonista accidental de una jugada que acabó en el primer gol de Brasil. Gerard Piqué midió mal, el balón golpeó en Álvaro y el rechace cayó a Fred que fusiló a Iker Casillas.

Sólo fue el inicio de 45 minutos de sufrimiento. Neymar pudo siempre en los duelos individuales. A Arbeloa le faltaron ayudas y nunca encontró la forma de frenar la habilidad del brasileño en el regate. Con espacios y metros para correr, en carrera, no tuvo la forma de pararlo.

Del Bosque le cambió en el descanso. Antes pudo ir a la caseta. A los 16 minutos debió de ser expulsado por el árbitro holandés Björn Kuipers. España sacaba un córner y un error de principiante provocó que Arbeloa se quedase solo como cierre ante Neymar. Le agarró y derribó siendo el último hombre.

Esa noche, España perdió la oportunidad de conquistar el único título que falta en sus vitrinas. Varios jugadores quedaron marcados pero Arbeloa fue el más señalado por crítica y afición. Nadie supo nada de él tras el partido. La primera imagen fue serio, cabizbajo, entrando en el avión de regreso a casa. Aún digería lo que tardó varios días en olvidar. Se marchó con su familia de vacaciones para aislarse del fútbol.

No se han cumplido cuatro meses cuando se reencuentra con la que fue su pesadilla. Carlo Ancelotti rota entre Dani Carvajal y Arbeloa en función del partido y las cualidades del rival. En los encuentros ante rivales grandes siempre ha apostado hasta la fecha por el lateral salmantino. Será uno de los duelos del clásico. Un reencuentro esperado en el que Arbeloa sueña con salir ganador y vencer una batalla personal.

EFE