Ricardo Alanís
14 de julio de 2013 / 02:18 a.m.

 

Monterrey.-  • El doctor en derecho e investigador de la UNAM, Miguel Carbonell Sánchez reveló que con las reformas a la Ley de Amparo, los negocios de giro negro, como es el caso de los casinos, ya no podrán obtener suspensión provisional, y ello implica que si un municipio clausura un negocio de este tipo, no podrá abrir, hasta que el juez otorgue el amparo, si es que se los otorga.

Comentó que este tema que fue muy debatido y fue objeto incluso de un airado reclamo de las cámaras empresariales, ya que también se va a dar en materia de minería, de aeronáutica, de giros negros como casinos y en materia de telecomunicaciones.

“Esto significa que cuando se vaya a litigar en contra de un acto de autoridad, en este tipo de materias, el acto se va a subsistir en lo que dura el juicio, antes se suspendía y no tenía ningún efecto hasta que llegara la sentencia de amparo, ahora va a subsistir porque no hay la suspensión del acto reclamado.

“Por ejemplo en el tema muy sensible y estrechamente vinculado con la corrupción de casinos y de los llamados giros negros que en algunas ciudades de la República operan con suspensiones del acto reclamado. No tiene una sentencia favorable, tiene un auto de suspensión del acto reclamado que les permite operar”, declaró.

Expresó que la suspensión provisional de amparo, los abogados de algunos negocios alargaban los plazos con triquiñuelas, ya que con esa suspensión podían funcionar, pero con la nueva Ley de Amparo, ya no se puede.

Desde el 2 de abril entró en vigor esta nueva Ley de Amparo que ya no contempla la suspensión provisional.

“Hay que mencionar que estamos ante una nueva Ley de Amparo, la anterior era de 1938, así es que estamos ante un cambio verdaderamente histórico sin exagerar, son muchas las novedades porque no se trata como digo de una reforma puntual, sino de una ley completamente nueva en donde ya por ejemplo ahora el amparo se va a poder plantear cuando se afecten derechos no solamente que estén en la Constitución, sino también en los tratados internacionales.

“Esto es un reto enorme para la cultura jurídica mexicana porque nosotros estamos acostumbrados a trabajar con nuestra Constitución pero de pronto esta nueva Ley de Amparo nos abre un panorama a más de 170 tratados internacionales en materia de derechos humanos que ha firmado y ratificado México y este es un primer reto muy importante”, dijo.