25 de julio de 2013 / 01:24 p.m.

Michoacán• El gobierno federal reforzará su presencia y operativos de vigilancia en Michoacán, luego de varios días de enfrentamientos de las fuerzas de seguridad contra integrantes del crimen organizado, que han realizado ocho emboscadas.

La estrategia de seguridad se extenderá a todo el territorio michoacano, pero tendrá énfasis en las zonas conflictivas, como Tierra Caliente, desde Apatzingán hasta las zonas limítrofes con Jalisco y Colima, zonas en las que se mueven Los caballeros templarios y el cártel de Jalisco Nueva Generación, además de algunos grupos de autodefensa.

Del otro lado del estado, rumbo al este, se aplicará en el área que colinda con Guerrero, que parte de Morelia hasta el puerto de Lázaro Cárdenas. En estas acciones participarán elementos de Ejército, Marina y Policía Federal, además de agentes estatales.

Este miércoles se reunieron en Apatzingán mandos de la Policía Federal convocados por el comisario general de la corporación, Enrique Galindo, para afinar detalles estratégicos y logísticos de esta estrategia.

En tanto, dos efectivos federales más murieron y seis resultaron heridos tras una emboscada ocurrida la noche del martes en el kilómetro 124 de la carretera Lázaro Cárdenas-Colima, a la altura del poblado indígena Pichilinguillo, en Aquila.

En este municipio un grupo de 200 personas se apoderó del palacio municipal, desarmó a los policías y efectuó rondines de vigilancia. Personal del Ejército trató de disuadirlos.

El pasado martes células de Los templarios atacaron en siete puntos distintos a agentes federales. El saldo fue de 22 muertos: dos uniformados (además de 15 heridos) y 20 agresores.

El ataque del martes por la noche se conoció hasta ayer. Esto generó una confusión, ya que hasta la tarde se dijo que el hecho había ocurrido después de las 10 de la mañana del miércoles.

Fue hasta después de las ocho de la noche cuando la Comisión Nacional de Seguridad, de la Secretaría de Gobernación, precisó la hora (después de las 23 horas del martes) en la que fue atacado un convoy de la Policía Federal.

La Procuraduría General de la República (PGR) abrió cuatro averiguaciones previas por estos ataques. El agente del Ministerio Público inició las investigaciones por los delitos de homicidio y violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos.

Una de las investigaciones es para esclarecer el asesinato del policía Felipe Martínez Apolinar, emboscado junto con sus compañeros en la autopista Siglo XXI.

Otra es por el homicidio de Miguel Ángel Vivero Fierro, quien cayó cuando las fuerzas federales avanzaban sobre la carretera Arteaga-Tumbiscatío.

Las otras tienen que ver con el asesinato de dos agentes en la carretera Lázaro Cárdenas-Colima, en el poblado de Pichilinguillo, donde seis agentes más resultaron heridos.

En el Congreso las bancadas de PRI y PRD manifestaron su preocupación por la “crisis” en Michoacán y demandaron al gobierno federal que explique qué pasó y qué decisiones tomará, aunque descartaron una desaparición de poderes.

El coordinador de los panistas, Jorge Luis Preciado, se pronunció por analizar si es conveniente la desaparición de poderes, pero pidió al gobierno federal meter “mano dura en Michoacán”.

A su vez, el líder de los priistas, Emilio Gamboa, lamentó lo ocurrido y dijo que es necesario que todas las instancias de seguridad se reúnan para ver cómo se puede resolver este problema.

Por la noche un comando integrado por una decena de encapuchados ingresó al casino Yak, de Morelia, y, tras detonar un artefacto, robó a los asistentes. El hecho generó una intensa movilización de policías estatales y federales; no hubo detenidos.

JUAN PABLO BECERRA ACOSTA-M