16 de diciembre de 2013 / 10:00 p.m.

Monterrey.- Con la confianza de que se redujo la escalada de violencia en el estado, migrantes nuevoleoneses regresaron este año a la entidad para reunirse con sus familias en las fiestas de diciembre.

Unos llegan con la idea a largo plazo de establecerse y degustar la comida típica de la región, tal es el caso de Mario Alberto Quintana Escamilla, quién hace nueve años se fue a probar suerte a San Antonio, Texas, y ahora vuelve a su terruño luego de ausentarse en los últimos años debido a la creciente inseguridad en Nuevo León.

Aparte de disfrutar la Navidad y Año Nuevo con sus familiares residentes en la entidad, el joven de 27 años viene en esta ocasión con el propósito de enganchar "aunque sea una casita", porque su plan a largo plazo es retornar a su tierra natal "para quedarse a vivir".

Manifestó que antes su trayecto al estado lo realizaban en caravana, "nos venimos un grupito de allá, pero nomás yo soy de aquí, los demás compas eran de San Luis, de Michoacán, pero le paramos porque decían en la tele que estaba bien peligroso en la carretera (en México), que te asaltaban, que a veces te mataban", expresó.

Relató que en esta ocasión "la pensamos ahora pa´volver a venir, no nos paramos ni para comer, nos movimos en tres camionetas y una Van, nomás de día, lo tardado fue en la Aduana".

En la carretera Monterrey?Laredo en un punto de revisión, dijo, elementos federales inspeccionaron los vehículos de la pequeña caravana, quienes durante el trayecto no tuvieron problemas, aunque si experimentaron nerviosismo.

 

"Traíamos cargados los muebles (vehículos) con juguetes pa´ los niños -yo tengo dos- también unas teles, unos micros, ropa, mandado, latas de comida, bolsas de dulces", expresó.

 

Mario Alberto, nacido en el municipio conurbado de Guadalupe, relató que "traje algo de dólares, mi hermano me anduvo viendo casas, me quiero embarcar aunque sea una casita y aparte, ´levantar un tendajo´, porque ´dicen que si agarras buen punto te va bien, eso dicen´´" .

"Me fui desde los 18 (años), aquí no conseguía jale, pagaban bien poco, y me pasé con unos papeles prestados, me junté con una mujer allá y me ayudo pa´ la legalizada, apenas tengo dos años con la visa de trabajo ", indicó.

Dijo que en la ciudad texana labora desde hace tres años en una distribuidora de refrescos, primero de ilegal, y en la que ahora recibe un salario de aproximadamente tres mil dólares mensuales, más prestaciones médicas y seguro.

Quintana Escamilla, quien no terminó la preparatoria en esta entidad, ha tenido un largo peregrinar para llegar a un trabajo estable pues cuando se fue a Texas limpió tuercas y fierros en un taller mecánico, trabajó en un restaurante de hamburguesas en un barrio latino y luego se fue de ayudante a la refresquera.

Desde que obtuvo su visa de trabajo, dijo, ha recibido el apoyo de la compañía donde labora, la cual le ha pagado cursos de capacitación y clases del idioma inglés en una escuela texana.

Otro caso es el de Graciela López Almaguer, una mujer que desde 1995 se fue "a perseguir los dólares, primero en Houston y después en Dallas, Texas", ciudad en donde reside desde hace casi tres lustros.

Ella consiguió su visa de trabajo antes de trasladarse a la Unión Americana, en donde se desempeñó como ayudante en una pizzería, en una tienda de regalos, en un kínder y ahora es asistente de contabilidad en una firma de seguros.

De 46 años y con dos hijas nacidas en territorio estadounidense, Graciela suspendió sus viajes a Nuevo León "desde que arreciaron las balaceras", y ahora se decidió regresar, pero ahora en autobús.

Expresó que a su llegada al país, la revisión en la Aduana se tardó más de una hora y media, ya que algunos viajeros traían abultados paquetes con ropa, aparatos, comida, y por ello los oficiales fueron más estrictos con la inspección.

 

Comentó que antes viajaba en su auto, junto con sus pequeñas, para a visitar a su madre y sus hermanos en el municipio de Guadalupe, luego extendían su travesía hasta la comunidad de Charcas, en San Luis Potosí, lugar en el que laboró en una escuela rural previo a su migración al vecino país del norte.

López Almaguer relató que los noticieros latinos de televisión en Texas les mostraban situación muy alarmantes sobre los problemas de violencia en esta entidad y por eso dejaron de vacacionar aquí por algunos años.

Ahora, agregó, se animaron a pasar los días de la Navidad y el Año Nuevo con la familia en el municipio de Guadalupe, pero inmediatamente se regresan el 1 de enero porque ya tienen comprado el boleto de autobús.

Graciela comentó que estos días los van a aprovechar para ir al Paseo Santa Lucía, a la carretera nacional, de compras al mercado Juárez, así como a disfrutar de tamales, churros y taquizas en estos días decembrinos, mientras que su esposo, de origen norteamericano, prefirió quedarse solo en su casa, ante el temor por viajar a México.

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