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30 de noviembre de 2013 / 08:06 p.m.

San Diego .— Dan Johnson, oriundo de San Diego, no había cruzado en años la frontera hacia México a pesar de que vive a 20 minutos de distancia y la mayor parte de su vida había ido los fines de semana a practicar surf y comer tacos de pescado en Baja California.

"Todos sentían miedo", dijo Johnson sobre la impresión que tenían los habitantes de San Diego respecto de México debido a la intensificación de la violencia hace ocho años en ese país.

Sin embargo, Johnson, al igual que un número cada vez mayor de estadounidenses, es atraído de nuevo por una región que se ha transformado en medio de la lucha contra el narcotráfico.

El sector del turismo en el norte de Baja California, antes centrado en tiempos compartidos y bares estridentes frecuentados principalmente por estadounidenses y canadienses, se recupera con la fama de su gastronomía, el aumento de hoteles boutique y la expansión de un escenario artístico. Todos estos elementos han logrado un lugar en las revistas de viajes.

Este año, los extranjeros conformaron más de 45% de todos los visitantes, tras una caída a menos de 25% cuando los carteles desataron un derramamiento de sangre sin precedentes, que incluía la aparición de cadáveres decapitados en las calles de Tijuana.

Los permisos para la pesca deportiva, buscados casi exclusivamente por norteamericanos, aumentaron más de 75% en este periodo, según las autoridades de turismo de Baja California.

Los homicidios disminuyeron marcadamente en el estado, de 1.528 en 2010 a 584 en 2012, según las cifras más recientes del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía.

Sin embargo, el mayor incremento de turistas extranjeros se debió a que la nueva cocina de la región, llamada Baja Med, atrajo la atención de chefs famosos como Anthony Bourdain y Rick Bayless, dijo el ex secretario de Turismo de Baja California, Juan Tintos, que se retiró el 1 de noviembre.

La cocina Baja Med combina los mariscos, nopales y chiles de la región, con sabores mediterráneos como el aceite de oliva, vinagretas y tomates secados al sol.

Los amanteas de la buena mesa, desde San Francisco hasta Brooklyn, han seguido la ruta profunda de los chefs famosos hasta los restaurantes lujosos de Baja California, como Misión 19, de Javier Plascencia, en Tijuana, que ofrece una vista panorámica de la zona fronteriza mientras sirve martinis con tamarindo y agua de coco.