25 de septiembre de 2013 / 12:17 a.m.

Guerrero • La Secretaría de Educación Guerrero (SEG) confirmó que el 30 por ciento de las 11 mil escuelas de Guerrero no han regresado a clases por la contingencia que provocó el huracán “Manuel”, aunque su titular, Silvia Romero Suárez señala que hasta el momento no se tiene información relacionada con maestros ni alumnos muertos.

En la oficina que ocupa en Chilpancingo, la titular del sector educativo en la entidad destacó que hasta el viernes de la semana pasada se tuvo un reporte inicial de 353 escuelas dañadas por el mal tiempo.

Solo en ese tramo se registraron 115 escuelas afectadas, mientras que en toda la Costa Chica, que se integra por 15 municipios hay 140 escuelas dañadas en diferentes niveles, en la Costa Grande hay 38 casos comprobados y en la Montaña baja son 11 los planteles impactados.

En el caso de la Montaña Alta, que concentra la mayor parte de los pueblos originarios de la entidad son 320 las escuelas afectadas, en la zona Centro hay 21 escuelas golpeadas, en la región Norte 19, particularmente en los municipios indígenas de Atenango, Cocula y Copalillo, que están a la ribera del río Balsas.

En la Tierra Caliente el Balsas también generó diferentes tipos de daños en 23 escuelas, a menara de ejemplo señaló que en Tanganhuato, municipio de Pungarabato el daño consistió en una inundación y la caída de una barda perimetral, con lo que indicó que tiene en su poder información detallada sobre cada caso.

El personal de la SEG en estos momentos se da a la tarea de tomar imágenes y recoger datos estadísticos relacionados con el número de alumnos que se tienen sin atender.

La mañana del lunes 23 de septiembre regresó a trabajar el 68.5 de alumnos a clases, lo que de acuerdo a Silvia Romero es un logro de maestros y padres de familia, ya que se sobrepusieron al golpe de agua y reactivaron el trabajo académico.

Llamó a las asociaciones de padres de familia para que contribuyan en los trabajos de limpieza de los planteles que no tienen daños pero que albergan grandes cantidades de lodo, para que los alumnos regresen a clases sin ningún tipo de inconveniente.

No manejó cifra sobre alumnos que no tienen clase, pues reconoció que carece de información numérica sobre la población escolar de cada una de las escuelas que permanecen cerradas, tanto por daños como por que se les utilizó como albergues tras los destrozos.

ROGELIO AGUSTÍN ESTEBAN