DANIELA MENDOZA LUNA
24 de agosto de 2013 / 02:10 p.m.

Monterrey • Cuando entra a los hospitales es el Doctor Pollito Vocerrón.

 

Además de la nariz roja y el sombrero de paja, el único adorno que lleva encima son las palabras "La Vida es Bella" en su bata de médico.

 

Es Miguel Ángel Román Gutiérrez Herrerías, que desde hace casi tres años es líder de la Galaxia, forma de organización de los integrantes de Risaterapia AC.

 

Visitan tres hospitales: la Clínica 33, la 34 del IMSS y el Hospital Materno infantil, su objetivo es acompañar a los pacientes y sus familiares, aligerar la carga del internamiento y en sí hacerlos olvidar por un momento sus males.

 

Además realizan intervenciones urbanas, acuden a empresas, asilos y comunidades vulnerables.

 

Para ello requieren una formación que va desde el arte clown y la psicología hasta la tanatología, conocimientos que adquieren en talleres en los que pasan de estrella blanca, roja y azul a estrella gigante.

 

"Además de los talleres que son los fines de semana, en la preparación es como uno se vaya exigiendo y demandando; despertar el escucha, la observación de la gente, lo que a uno le va aprendiendo de los demás, conocer al ser humano y ubicar sus necesidades para llegar a esos corazones, es la actitud del médico de la risa lo que le hace mejorar", dice.

 

El maestro, el ingeniero, la fotógrafa, la profesión que desempeñen debe quedar trás la nariz, no deben mezclar emociones.

 

"Para mí la responsabilidad mayor es estar al tanto de cada uno de ellos, son seres humanos que trasmiten y tengo que cuidar esa forma, a lo que quieran llegar y que puedan cumplir su meta, cuidar sus corazones y su integridad”.

APRENDER DEL SERVICIO

La Doctora Blue, Gisela Plata Galaviz, estaba a un par de años de cumplir la mayoría de edad al integrarse al grupo. Cursa la carrera de Comunicación en una universidad privada.

 

Es la más pequeña, tiene 18 años, es estrella blanca, de la generación 18 de Risaterapia AC en Monterrey, una de las 50 integrantes activos de un equipo de casi 200 médicos de la risa de esta organización.

 

Las primeras visitas son complicadas, dice, pues a veces no se está preparado para afrontar cada historia, pero los compañeros y la capacitación son las herramientas más importantes.

 

"(Se necesita) fuerza interna y el sentimiento de querer ayudar a la gente, mejorando la situación de cama y hospital que están viviendo", asegura.

 

Dice que son más los beneficios que ella obtiene, no sólo por los pacientes sino por formar parte de un grupo como Risaterapia, donde las amistades son fuertes, a pesar de las diferencias.

 

"SOY MÁS RIDÍCULA SIN PERSONAJE"

Arcoiris Bolsalegre lleva 18 meses en grupo, ingresó luego de encontrarse con su lista de propósitos de año nuevo de 4 años atrás: se le había quedado rezagada la intención de hacer voluntariado.

 

Su nombre de civil es Kristhell Martínez Balleza, licenciada en Educación Preescolar y confiesa haber tenido suerte cuando se acercó a recibir información, porque el taller donde se tenía que capacitar era esa misma semana y solamente hay dos por año.

 

"Es increíble porque todo lo que recibes al traer tu clown, es genial, sales llena de buena vibra, de las energías de la gente que te agradece el tiempo", dijo.

 

Dice que no puedes ver al paciente como un enfermo sino como una persona, y aunque a veces es difícil, trabajan en parejas para apoyarse.

 

"Ahora en mi vida de civil nada me da pena, creo que soy más ridícula en mi vida de civil que con mi clown, a veces es algo tan natural, ya te pones la nariz y sale, te diviertes porque sabes que estás divirtiendo a los demás".