27 de junio de 2013 / 11:28 p.m.

Nueva York • El funeral de James Gandolfini se realizó el jueves en una enorme catedral, pero se sintió como una ceremonia íntima.

El creador de "Los Soprano", David Chase, dijo en la Catedral de San Juan el Divino de Nueva York, donde acudieron cerca de mil 500 personas al funeral, que el actor le dio al personaje de Tony Soprano cualidades de "un niño triste".

"Fuiste un buen chico", dijo Chase.

Chase, uno de los cuatro oradores en el funeral, expresó sus palabras a Gandolfini con una carta escrita en tiempo presente. La viuda del actor, Deborah Lin Gandolfini, y dos amigos de la familia, fueron los otros oradores.

Chase recordó que Gandolfini una vez le dijo: "¿Sabes qué quiero ser? Un hombre. Eso es todo. Quiero ser un hombre". Dijo que se maravilló al escucharlo, pues Gandolfini representaba al hombre que tantos otros querían ser.

Paradójicamente, Chase dijo que siempre le pareció ver en el actor a un niño pequeño.

"Un niño triste, asombrado y confundido", manifestó. "Se te veía en los ojos. Por eso fuiste un gran actor".

Celebridades y colegas se encontraban entre el público junto con admiradores que querían rendir honor al trabajo del actor, famoso por su papel del jefe de la mafia Tony Soprano en la serie de HBO.

De "Los Soprano" estuvieron Edie Falco, Joe Pantoliano, Dominic Chianese, Steve Schirripa, Aida Turturro, Vincent Curatola, Tony Sirico, Lorraine Bracco y Michael Imperioli. Otro colega de Gandolfini, Steve Buscemi, charló en la entrada de la iglesia con el comediante y presentador Dick Cavett antes de que comenzara la ceremonia.

Asistieron también otros integrantes de la comunidad histriónica como Julianna Margulies, Alec Baldwin, Chris Noth, Marcia Gay Harden y Steve Carell. El gobernador de Nueva Jersey Chris Christie estuvo presente igualmente.

Susan Aston, quien trabajó por años con Gandolfini como entrenadora de diálogos, habló de cuán en serio el actor se tomaba su oficio.

"Trabaja duro", dijo Aston. "Tenía disciplina. Estudiaba sus papeles y hacía la tarea". Pero cuando se apagaban las cámaras, su trabajo era el de un acto de fe que lo llevaba a lugares inexplorados, dijo, "seguía siendo vulnerable, y mantenía su corazón abierto en su vida y en su trabajo".

El actor de 51 años murió de un ataque cardiaco la semana pasada mientras estaba de vacaciones en Italia con su hijo de 13 años. Fue un final terrible para unas vacaciones que serían parte del verano que Gandolfini dedicó a su familia — incluyendo también a su hija de 9 meses y a su esposa — por quienes incluso rechazó una película, según Aston, quien recordó su última plática con él.

"No quiero perderme ni un minuto con Michael y Lily este verano", dijo el actor sobre sus hijos, según relató Aston.

El viejo amigo del actor, Thomas Richardson, describió emotivamente a Gandolfini como un hombre que "abrazaba demasiado fuerte y por demasiado tiempo", pero ante su irreparable pérdida, Richardson invitó a todos los asistentes a abrazarse.

"Al abrazar somos abrazados", dijo.

Los teatros de Broadway rindieron homenaje a Gandolfini atenuando las luces sus marquesinas el miércoles por la noche. Gandolfini fue nominado a un Premio Tony en 2009 por su papel en "God of Carnage".

Fuera de la catedral el acento de Nueva Jersey podía escucharse entre las personas que esperaban para entrar. Unos pocos hablaban en italiano.

"Soy un admirador", dijo Saul Stein, de 60 años, de Harlem. "Vine hoy a rendir respeto porque él es un personaje con el que me identifico, un hombre de familia".

Un encuentro casual con Gandolfini fue suficiente para que Robin Eckstein asistiera al funeral.

"Tenía amigos que trabajaban con él", dijo la mujer. "Tuve el placer de verlo algunas veces y fue tan agradable. Tan cálido ... Tan pronto sabía que uno era amigo de un amigo uno era su amigo también. Lo extrañaremos. Falté a una reunión de trabajo hoy; dije que tenía que ir a un funeral".

Mientras tanto, al otro lado de la avenida Amsterdam, en la ventana de un bar se podía ver una gran fotografía de Gandolfini acompañada por un letrero escrito a mano que decía simplemente "gracias".

AP