23 de mayo de 2013 / 12:27 a.m.

 Oaxaca • El gobierno de la ciudad de Oaxaca derribó un árbol que sembró el pintor juchiteco Francisco Toledo en la plaza de la Constitución, en el centro histórico de la capital.

El laurel de la india de 20 metros de altura fue sembrado hace 23 años por el artista plástico y fue retirado por situación de seguridad, ya que estaba seco, ante el riesgo de que se desplomara de registrarse algún fuerte vendaval.

En 2011 un grupo de activistas en pro de la ecología impidieron que fuera retirado y colocaron una lona que decía “los vecinos me maltrataron. Les daba oxigeno, sombra y los protegía de los vientos. Tenía 20 años y me planto Francisco Toledo”.

De acuerdo con los representantes de protección civil, los ecologistas no permitían que fuera retirado, porque podía reverdecer, situación que no sucedió y por ello era necesario retirarlo.

La decisión de quitar el árbol fue por prevención, señalaron, ya que en la próxima temporada de lluvias podría caerse por el fuerte viento o la fuerza de la lluvia, además que sus raíces ya estaban secas por haber sido maltratadas durante la repavimentación de la céntrica calle.

Organizaciones y representantes del denominado Patronato Pro Defensa y Conservación del Patrimonio Cultural y Natural del Estado de Oaxaca (Pro-Oax), encabezado por José Márquez calificaron como un ecocidio el retiro del árbol adulto. Y recordaron que otra situación semejante se registró en agosto del año pasado, cuando las autoridades retiraron tres flamboyanes de las jardineras del ex convento de Santo Domingo, indicando que estaban enfermos y causaban daños a la estructura.

En tanto el director de Medio Ambiente Sustentable Alberto Toriz Roldán, precisó que el derribo del árbol se decidió por que ponía en riesgo la integridad física y patrimonial de las personas.

Dijo que el laurel presentaba considerable daño físico, fisuras verticales y horizontales en sus troncos así como ramas secas y que ante la presencia de la temporada de huracanes en la que se registran fuertes y constantes lluvias y trombas, representaba un peligro.

Refirió que a este ejemplar se le dio tratamiento fitosanitario pero desafortunadamente no se pudo salvar debido a que sus raíces se encontraban afectadas por el reencarpetamiento que se realizó en calles del Centro Histórico hace varios años.

La intervención se realizó a petición de las y los vecinos y luego de que la Dirección de Medio Ambiente Sustentable dictaminó que el árbol ya no tenía vida y que la Dirección de Protección Civil determinara que ponía en riesgo la vida de habitantes del lugar y transeúntes.

Al árbol se le bajó la altura y se dejó el tronco de aproximadamente 2 metros con la finalidad de poder realizar una escultura como las que ya embellecen la ciudad.

 — OSCAR RODRÍGUEZ