12 de junio de 2013 / 02:22 a.m.

Cuernavaca • En 2006, el actual Secretario de Desarrollo Sustentable del Gobierno de Morelos, Topiltzin Contreras MacBeth quizás fue uno de los primeros ambientalistas que se dio cuenta que una empresa intentaba explotar un cerro y una amplia zona comprendida entre la zona arqueológica de Xochicalco y el aeropuerto de la entidad.

Desde un helicóptero, el entonces investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), tomaba fotografías para el libro "Biodiversidad de Morelos", y observó que en el cerro Colotepec, en la comunidad de Tetlama, municipio de Temixco, se trazaban veredas y era evidente la presencia de personal técnico.

Casi siete años después, ya como integrante del gabinete del Gobernador, Graco Ramírez Garrido, Contreras MacBeth se convirtió en una pieza fundamental para que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) descalificara la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) presentada por la empresa "Esperanza Silver S.A." para obtener los permisos para explotar un cerro y áreas aledañas para extraer oro y plata, en mínimas proporciones, pero con un importante impacto y saldo ambiental en una extensión total de mil 500 hectáreas.

Durante un recorrido realizado por la zona, ubicada al sur de Cuernavaca, en el municipio de Temixco, Contreras Macbeth resumió en tres puntos, los elementos que hacen inviable la perforación del Cerro de Colotepec para extraer metales preciosos: su cercanía con la zona arqueológica de Xochicalco y la segura afectación de otras zonas no expuestas del centro ceremonial prehispánico, el impacto ambiental por la probable filtración de la solución de cianuro al subsuelo que contaminaría el manto freático y, finalmente, la enorme cantidad de agua que la empresa utilizaría para su despeño, ya que los estudios que presentó la empresa, fueron basados en índices de hace más de seis años. Actualmente el acuífero del que se serviría está en el punto de equilibrio, es decir, 52 por ciento menos del que supone la empresa en su documento.

El pasado tres de junio, la empresa Esperanza Silver –filial en México de una empresa canadiense—recibió de la Semarnat la negativa para que continuara con sus trabajos iniciados hace casi diez años, mismos que fueron utilizados para explorar la zona, construir caminos de acceso a diversas partes del cerro del Colote y realizar perforaciones en varios lugares para "medir" hasta donde están los materiales preciosos.

Para ello trajo del norte del país personal para supervisar la obra que al mismo tiempo realizó contratación de trabajadores del pueblo de Tetlama para cubrir parte de sus ofertas a la región: generar empleo.

Al pueblo de Tetlama le entregaron una caseta de vigilancia y también un tráiler que acondicionaron como dispensario médico. Han buscado la cercanía de la gente, por lo que también remodelaron la entrada de la Iglesia del lugar, con el permiso correspondiente del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y han colaborado con el pueblo en sus fiestas patronales, pagan tratamientos médicos que los lugareños no pueden solventar y festejan a los niños y a las mamás en sus días, dándoles juguetes y aparatos para el hogar, respectivamente.

Según datos obtenidos por MILENIO, la minera Esperanza Silver tiene una inversión en Morelos de casi 400 millones de pesos, y a partir de la entrega de la resolución de Semarnat, tenía la firme convicción de iniciar la perforación del Cerro del Colote situado a un kilómetro de Xochicalco y a un kilómetro del aeropuerto de Xochitepec.

El Gobierno de Morelos y su titular, Graco Ramírez Garrido Abreú fue contundente en el rechazo a la mina. Además de argumentar contradicciones por la zona histórica que afectaría y el tema ambiental, buscó con documentos ante el Gobierno Federal, frenar toda posibilidad del asentamiento de la mina "de tajo abierto", pero un elemento fue el más contundente para el rechazo de Semarnat: el agua.

Según Contreras MacBeth, la empresa puntualizó en sus estudios que requeriría el equivalente al 52 por ciento del agua que usa la ciudad de Cuernavaca, ubicada a unos 25 kilómetros de distancia, lo cual representa una merma brutal para la zona donde existen más de 15 comunidades, ya que Esperanza Silver tenía planeado extraer el agua del subsuelo, lo que representaría afectación directa a miles de ciudadanos.

"Nosotros creemos que los argumentos de la Semarnat para negar la autorización a la minera son contundentes… uno de ellos es que la empresa necesitaría más de 760 millones de metros cúbicos de agua al año para operar, es decir el 52 por ciento de lo que hay en el acuífero de Cuernavaca…", aseguró el funcionario quien relató que durante seis meses, un grupo de científicos de la UNAM y la Universidad de Morelos, realizaron los estudios de suelo, flora y fauna y también determinaron la poca viabilidad de la instalación de la minera.

La misma empresa, entre sus cálculos, sabía que el área que pretendían explotar en Morelos no era tan redituable como en otras zonas del mundo, incluso de México. Según datos aportados por su personal, para poder obtener medio gramo de oro y un gramo de plata, se requería una tonelada de piedra extraída, lo que representaría la desaparición total del cerro, toda vez que el promedio de explotación estaba calculado para 12 años.

La zona escogida por la minera, es un área enclavada en los límites de los municipios de Temixco y Miacatlán y está conformada por, al menos, tres ecosistemas de importante consistencia para el equilibrio en la zona: Selva Baja Caducifolia, Palmar y Selva Mediana, cuyos suelos son totalmente permeables, por lo que cualquier filtración de las sustancias irían directamente a los mantos.

Según la explicación de la empresa, aunque han logrado consolidar una importante tecnología para el manejo del cianuro, éste elemento es vital para la extracción de los metales preciosos en condiciones como éstas, pues es necesario triturar la piedra, hasta hacerla arena, para extraer los metales preciosos en un proceso de "separación" donde interviene el cianuro con agua, mezcla que se vierte a varias tinas a través de canales recubiertos con una geomembrana.

Contreras MacBeth consideró que no es seguro que esa geomembrana logre evitar que la mezcla se filtre al subsuelo, lo que sería un "verdadero pasivo ambiental para los próximos años".

DAVID MONROY