19 de marzo de 2013 / 02:58 a.m.

La banda polaca regresa a nuestro país para ofrecer una presentación el 12 de mayo y compartir el rock progresivo que la ha distinguido a lo largo de una década.

 

Ciudad de México.- En el abanico de grandilocuentes gestos de virtuosismo musical y poético en que se ha convertido eso que llamamos rock progresivo, destacan nombres quizá no tan conocidos como sus seguidores quisiéramos, pero que representan el falansterio de una de las mejores escenas musicales de los últimos tiempos.

Son los dignos herederos de los revolucionarios que supusieron en su momento Pink Floyd, Yes o Genesis. No son muchos precisamente porque la mezcla de coherencia artística y virtuosismo composicional o interpretativo no se compra en el supermercado ni se fabrica en emtiví. Sorprende la variedad de nacionalidades.

Hubo desde luego grandes bandas del género no inglesas, pero casi siempre europeas occidentales, como los italianos de Premiata Forneria Marconi, el Magma galo o los alemanes de Nektar.

El rock ya no es territorio solamente anglosajón, y Europa del Este da cachetada con guante blanco. Una de sus mejores bofetadas se llama Riverside. Y viene a México, aleluya.

Algo para tomar en cuenta al escuchar la peculiar mezcla de ritmos, atmósferas y atrevimientos, exploraciones audaces, si se quiere, de la música de Riverside es de dónde viene: de Polonia.

La de Copérnico y Chopin; la del poderoso sindicalista Walesa líder de Solidarnosc que fue capaz de transformar todo un país. Polonia, la del sabroso kaczka z jab?kami (asado de pato y manzana) y los pierogi rellenos de queso curado; la de la cerveza a raudales, la católica sempervirente, cuna de Czeslaw Milosz y Andrzej Wajda, la de Krzysztof Kieslowski, Penderecki, Polanski… la de una larga tradición de roqueros duros y virtuosos, la cuna de Riverside.

Diez años se dice fácil. En la industria de la música son toda una vida. Riverside se fundó en 2001 gracias a Marillion. Dos hombres viajaban juntos por casualidad, destino, dirán algunos exaltados, en un coche conducido por el habilidoso baterista de trash metal Piotr Mittloff Kozieradzki.

En el asiento del copiloto el guitarrista del ensamble metalero Unnamed, Piotr Grudziski. En el estéreo del coche un disco de Marillion: Clutching at Straws. La conversación se fue por rumbos de admiración por las creaciones de Fish y Trewavas… y por el coincidente anhelo de experimentar con música libre de los sofocantes cartabones de la metalurgia roquera.

Si Anathema lo hizo, argumentó Grudziski trayendo a colación otra de sus bandas inglesas favoritas, por qué no intentarlo… Y así el metal duro Conserva la pasión una década después. La banda polaca regresa a nuestro país para ofrecer una presentación el 12 de mayo y compartir el rock progresivo que la ha distinguido a lo largo de una década Riverside viene a México “New generation slave” y “Celebrity touch”, algunos de sus temas.

Un primer ensayo en el estudio del tecladista Jacek Melnicki resultó desalentador. Pero la segunda vez Melnicki invitó a un bajista además dueño de una voz estupenda y una gran facilidad para la composición y la lírica al hacer improvisaciones vocales en los primeros bosquejos de la banda: Mariusz Duda. Así nació la primera alineación de Riverside. En 2002 grabaron un demo de distribución gratuita bajo una premisa intocada que no ha variado desde su fundación: tocar solamente música propia.

Completaron en 2003 el primer LP: Out of mySelf, álbum conceptual sobre la presión social, la locura y la soledad cuya coherencia lírica es obra de Duda. Grudziski y Kozieradzki reconocieron de inmediato las cualidades de frontman del bajista; Mariusz fue el único que había tocado en una banda neoprogresiva antes, Xanadu, originaria de la pintoresca Wogorzewo. Un año después Melnicki decidió dedicarse de lleno a su estudio y fue sustituido por Micha? ?apaj.

Esa es la alineación de Riverside a lo largo de una carrera meteórica que despegó siendo telonera de bandas como Dream Theater para ir sumando discografía con Second Life Syndrome (2005), Rapid Eye Movement (2007), el grabado en vivo Reality Dream (2008) y los más recientes y contrastantes Anno Domini High Definition (2009) y Shrine Of New Generation Slaves (2013) que es el que viene a presentar a nuestro país y quizá el más dúctil, un poco en la línea experimental que siguió Opeth con su Heritage.

Allí sus proyectos en solitario, Lunatic Soul, donde se mezclan secuencias y loopeos con guimbardas y buzukis griegos, sintetizadores e instrumentos convencionales, una mezcla fascinante. Exótico y poderoso es el repertorio de Riverside: la guitarra polivalente de Grudziski, a veces tan delicada como un trino de violín, violenta y potente como mazazo galvánico otras; la sutileza atmosférica de los teclados de ?apaj, el bajo poderoso y exacto de Duda y la perfección omnipresente de la base rítmica que gobierna Mittloff, al nivel técnico de Mike Portnoy, Gavin Harrison, se mezclan en exactas dosis de vocación, virtuosismo y energía que son la alquimia esencial de una obra maestra en el rock de hoy.

Las canciones de Riverside, sus letras oscuras a menudo nostálgicas y a veces potenciadas en reclamo desesperado ante la crudeza de la vida, ponen banda sonora a un mundo cada día más hostil donde, sin embargo, alguien es capaz de crear algo bello y poderoso, como la música cuando no está sujeta a los intereses del mercachifle.

Gracias a los oficios de Mexprog (Facebook/mexprog) Riverside se presenta en México el 12 de mayo próximo a las 19:00 en el José Cuervo Salón.

JORGE MOCH