5 de junio de 2013 / 10:38 p.m.

En ese año, la selección auriverde era anfitriona de la Copa del Mundo y alcanzó la final del torneo con una brillante campaña, pero perdió el último partido frente a Uruguay, en un duelo tristemente recordado en Brasil como el "maracanazo".

A pocos días del pitazo inicial de la Copa Confederaciones, que Brasil pondrá en marcha el 15 de junio ante Japón, la "canarinha" está envuelta en incertezas, con un equipo que no logra entusiasmar a su afición y que deja dudas sobre su capacidad de alcanzar el añorado sexto campeonato mundial en 2014.

El técnico Luiz Felipe Scolari asumió la dirección del combinado brasileño a fines de 2012 en sustitución de Mano Menezes, pero hasta la fecha los resultados no lo acompañan.

Más aún, "Felipao" despertó cuestionamientos con el equipo que convocó para la Confederaciones, en que dejó por fuera a jugadores consagrados como el veterano Ronaldinho, quien atraviesa un buen momento con Atlético Mineiro.

Menezes se había hecho cargo de la selección tras el Mundial de Sudáfrica 2010, en que Brasil dirigido por Dunga fue eliminado en cuartos de final por Holanda.

La era de Menezes tuvo un comienzo débil con derrotas contra Francia, un empate contra Holanda, y una eliminación en cuartos de final de la Copa América de 2011.

Aun así, logró mejorar los resultados en la recta final de su paso por la selección, con cinco triunfos y un empate en sus últimos seis partidos, incluyendo la victoria contra el archirrival Argentina en un amistoso.

Todo lo contrario ocurrió con la llegada de Scolari, quien en seis partidos solo logró vencer a Bolivia por 4-0. Los otros partidos fueron una derrota 2-1 ante Inglaterra y cuatro sufridos empates frente a Italia (2-2), Rusia (1-1), Chile (2-2) e Inglaterra (2-2).

Un entusiasta del combinado auriverde, el ministro de Deporte Aldo Rebelo, está confiado en que la magia de Neymar, recién transferido al Barcelona, junto a Lucas, del Paris Saint-Germain, le darán a Brasil la potencia ofensiva para ganar los torneos que se avecinan.

"No hay una selección que pueda reunir tantos jugadores con el talento de los jugadores brasileños. Nosotros tenemos dos atacantes que ninguna selección tiene: Neymar y Lucas. Es muy difícil para cualquier defensa contener la creatividad y talento de dos jugadores como Neymar y Lucas", dijo Rebelo en un encuentro reciente con corresponsales extranjeros en Brasilia.

Menos confiado, el preparador físico Eddy Gomes considera que Brasil sufre por la falta de un jugador de referencia en el ataque, y Neymar ni Lucas han mostrado condiciones para llenar ese vacío.

"Brasil parece que no juega a nada porque no tiene un jugador de referencia, aquel que recibe la bola y resuelve la jugada, tiene maña para quitarse a los defensas. Ronaldinho Gaucho podía asumir esa función pero no fue convocado. Le han querido dar ese papel a Neymar, pero no se le ve la madurez necesaria", comentó Gomes a la AP.

Recordó que ese papel lo asumió en el pasado reciente el ahora retirado Ronaldo, campeón mundial en 2002, y antes de él lo hizo Romario, ariete en la Copa del Mundo de 1994, también ganada por Brasil.

El desencanto con la canarinha se profundizó con la convocatoria para la Confederaciones, que no incluyó a veteranos del mediocampo como Ramires, del Chelsea inglés, Ronaldinho o Kaká, del Real Madrid.

Scolari explicó que optó por jugadores jóvenes sin gran experiencia con la selección para que ganen rodaje este año para llegar con más peso al Mundial de 2014.

"En este grupo hay 14 ó 15 jugadores que nunca estuvieron en un Mundial de fútbol, pero que podrían estar en el próximo, en 2014. Ellos necesitan esta oportunidad (Confederaciones) incluso para poder analizarlos en una competencia que vale un título", justificó Scolari al explicar la convocatoria.

Destacan en la lista el ariete Neymar, la mayor figura brasileña en la actualidad, junto a Fred, Hulk, Leandro Damiao y Bernard en la línea de ataque.

En la media cancha, Lucas, Oscar y Jadson le ganaron el pulso a los experimentados Ronaldinho y Kaká, mientras que en la defensa aparecen Thiago Silva, David Luiz, Dante y los laterales Daniel Alves y Marcelo.

Preparado para las críticas, el técnico admitió que incluso convocando a aquellos que la prensa reclama, va a ser atacado si el equipo no gana el próximo torneo.

La polémica no es nueva para "Felipao". La última vez que dirigió a Brasil, cuando llegó de emergente antes del Mundial de 2002 en Corea-Japón, enfrentó a tirios y troyanos al negarse a convocar a Romario, un veterano y efectivo goleador en ese tiempo.

La suerte le sonrió esa vez y, sin el renombrado atacante, Brasil conquistó su quinto título mundial.

La presión para la conquista del hexacampeonato es intensa y el técnico sabe que un traspié en la Confederaciones podría significar su caída antes del Mundial de 2014, donde los brasileños quieren evitar a toda costa un nuevo maracanazo.