4 de enero de 2013 / 11:07 p.m.

Monterrey, NL • Nadie sabe como comenzó la tradición, pero nadie se pierde de celebrar el día de los Reyes Magos degustando una sabrosa rosca con un delicioso chocolate.

Apenas pasa el Año Nuevo, el santo olor de las panaderías atrae hacia el horno donde se cocina el pan, hecho con una receta especial y adornado con turrón y fruta cristalizada.

La tradición de la rosca de reyes es muy antigua. Existen referencias de que ya se celebraba desde el siglo II en España, aparentemente como secuela de las fiestas saturnales romanas y ya en el siglo III, se acostumbraba en Roma introducir una haba seca y el afortunado al que le tocaba era nombrado rey de reyes. Quizá de ahí viene el monito.

La tradición cristiana prefiere relacionados con la corona de adviento, aunque los historiadores dudan que su origen venga de ahí, porque ésta empezó muchos siglos después.

Sea como sea, para los regiomontanos es una oportunidad de convivir con los amigos, o familiares, y la tradición marca que la Rosca de Reyes debe ir acompañada de una taza de chocolate, atole o champurrado bien calientito. Y claro, los tamales que paga el que se saca el monito.

FRANCISCO ZÚÑIGA