21 de marzo de 2013 / 03:27 a.m.

Guerrero • "No conoce al país", dijo el dirigente de la Unión de Pueblos Organizados del Estado de Guerrero, Bruno Plácido Valerio, al secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Alejandro Rubido García, quien rechazó la posibilidad de regular los grupos de autodefensa que han surgido en diferentes partes del país.

El martes, Rubido García llamó a no tolerar los grupos que en diferentes partes del país han surgido para defenderse del crimen organizado, flagelo que durante la última administración federal se salió del control de los tres niveles de gobierno.

Entre los argumentos del funcionario federal, se encuentra el hecho de que el Estado tiene el monopolio de las fuerzas de seguridad.

“Creo que no conoce al país ni conoce al pueblo; porque si empezamos a hablar de monopolios, ya llevamos al fracaso al país porque pretendemos centralizar el poder y pensar que México es un rancho”.

Continuó: “Solamente los ganaderos piensan en el monopolio de sus vacas, pero este país es diverso. Hay que ver el artículo cuarto de la Constitución General de la República para observar que esta es una nación pluricultural, además, en el artículo segundo nos dice que los pueblos tienen el derecho de crear su propia institución; no nos dicen en qué, pero te abre un abanico de posibilidades”.

Indicó que Rubido es parte de una generación de funcionarios que plantean el control centralista del poder, cuando la ley debe ayudar a generar el desarrollo de la población, no para someterla y por lo tanto, destacó que la postura del secretario ejecutivo del SNSP no es la adecuada para el momento que vive el país.

Rechazó que la aparición de autodefensas sea la que genere temor entre la población, sino que son producto de una sensación de desánimo y abandono que cundía en amplias zona de Guerrero.

“Sí había psicosis, pero ésta era generada por la delincuencia que ahí estaba y nadie hacía nada, generalmente nos la pasábamos quejándonos”, afirmó.

Recordó que la propia Policía Comunitaria de la Costa-Montaña surgió como producto de una gran inconformidad social, pero al paso de los años creó un reglamento interno que se ha consolidado y hoy es observada con mucho respeto en todo el país.

La delincuencia en los últimos años adquirió varias personificaciones, de acuerdo a la versión del principal líder de las autodefensas de Guerrero.

“Unos son los delincuentes de cuello blanco, esos que con la ley en la mano permiten se sometan a los ciudadanos en donde ya no hay credibilidad en la justicia; pero también se genera un ambiente de terror entre la población, entonces surgen las autodefensas como una manera de expulsar a los delincuentes de los pueblos, para además tratar de recuperar la tranquilidad”.

Satanización injusta

Plácido Valerio sostuvo que es extraño que hasta diciembre de 2012, cuando la delincuencia organizada operaba impunemente en Ayutla, Tecoanapa, San Marcos y Copala, nadie decía nada, “pero ahora que surge una ciudadanía oprimida; víctima de las políticas públicas y los criminales, entonces se dice que se genera la psicosis y el temor”.

En consecuencia, pidió al secretario ejecutivo del SNSP tomar en cuenta que en los lugares en que las autoridades de los tres niveles de gobierno han dejado de cumplir con su función, es un derecho de la población buscar el mecanismo adecuado para regresar a la normalidad.

Lamentó que en el contexto nacional haya académicos que opinen sobre las autodefensas y policías comunitarias sin conocerlas, por lo que llegan al extremo de satanizarlas de manera injusta.

En el caso de la zona de influencia de la UPOEG, dijo que la incidencia delictiva se redujo 85 por ciento, lo que no mencionan las voces que condenan la forma en que operan desde los primeros días de enero.

Agregó que en el caso de esa unión de pueblos, está vigilada muy de cerca por el Ejército y demás instancias del servicio público y no se oponen a ello, “porque tenemos claro que todas nuestras asambleas y discusiones van dirigidas hacia el interés social, no hay nada qué esconder”.

ROGELIO AGUSTÍN ESTEBAN