3 de febrero de 2013 / 01:00 a.m.

Monterrey • Ni en Navidad se comieron tantos tamales como este día de la Candelaria, en que por todos lados aprovecharon que había un "pagano" obligado a solventar la comida de todos, por haber sacado el monito en la rosca el Día de Reyes.

Desde días antes, María Concepción Ibarra y sus empleadas estuvieron preparando tamales para darse abasto con todos los pedidos, sobre todo del viernes, pues como ahora la Candelaria cayó en sábado la gente optó por adelantar la tamalada un día y así aprovechar para comer en la oficina o en la escuela.

“Tuvimos más trabajo el viernes, porque había muchos pedidos, todos para oficinas o escuelas, como no trabajan el sábado, aprovecharon el viernes por la tarde para echarse una tamalada. Ya hoy sábado son menos”, dijo.

Con 30 años de experiencia haciendo tamales, Doña Concha, como es conocida en la colonia Nuevo Repueblo donde tiene su negocio, sabe que el buen sabor no está en la receta, ni tampoco es un secreto.

“Una buena tamalera sabe que no importa la receta. Yo se la doy a todo mundo, cómo hacer tamales, pues además no es ningún secreto. El sabor se lo da las ganas que le ponga uno, lo que le guste, el amor a trabajar en esto”. De hecho, los Tamales Concha son de los pocos que aún quedan en la ciudad, cuya elaboración es totalmente casera.

Mientras una señora limpia y acomoda las hojas de maíz, otra embarra la masa y la pasa a otra más, que le pone el guiso, ya sea frijoles, carne, pollo, rajas con queso, o lo que el cliente pida.

La tradición de comer tamales el Día de la Candelaria viene de muchos años. Se dice que quien saca el monito en la rosca de Reyes se convierte en el Padrino del Niño, y por eso está obligado a pagar.

La fiesta se celebra porque la tradición católica marca que el dos de febrero se cumplen 40 días del nacimiento de Jesús, y con ello el período de purificación que debía seguir madre e hijo en la normativa judía.

Cuando se comenzó a celebrar era común llevar fuego, es decir candela, para amortiguar un poco el frío, y de ahí se pasó al nombre, del Día de la Candelaria.

Pero comer tamales en esa fecha no es sólo un capricho económico.

Como casi todas las fiestas mexicanas, la Candelaria es una mezcla entre tradiciones prehispánicas y católicas; así como se festeja la presentación de Jesús al Templo de Jerusalén, nuestros antepasados conmemoraban el primer día del año azteca en honor a Tláloc, Chalchiuhtlicue y Quetzalcóatl.

En el México de la Colonia, la fiesta de la Candelaria coincidía con el primer día del año Azteca, cuando rendían honores a sus dioses, era obligado el maíz, porque en la cosmología mexica el hombre fue hecho de esa planta.

Será o no será, lo único importante este Día de la Candelaria fue no quedarse sin probar los tamales, gracias al bolsillo de otros.

FRANCISCO ZÚÑIGA ESQUIVEL